Un video revelado por la prensa puso al gobierno de Evo Morales en medio de variados cuestionamientos a cerca de su participación dentro de una conspiración para sacar del terreno político a los líderes del departamento de Santa Cruz.

Allí, donde tienen lugar los yacimientos de hidrocarburos más importantes del país, se centra el sector opositor más fuerte que enfrenta el presidente, una región que en voz de políticos y empresarios viene hablando desde hace tiempo de la intención de independizarse de Bolivia.

El video refuerza la tesis de la oposición respecto a que las acusaciones sobre su responsabilidad en un intento de asesinato de Morales ha sido una conspiración tramada desde el mismo gobierno.

En el video, revelado por el periodista John Arandia en la Cadena A, se ve a Ignacio Villa, alias El Viejo, antiguo conocido de la justicia con antecedentes penales, recibiendo US$31.500 dentro de una camioneta de manos de un hombre a quien no se le ve el rostro.

Le recomienda abandonar el país y no regresar antes de seis meses: “Están poniendo medidas cautelares, tienes que cruzar la frontera ahora, si no estás perdido (...) Portate bien. Te detienen en Argentina por una ‘tontera’ y te van a deportar y nosotros ya no podemos hacer nada”.

Arandia, consultado por este diario, explicó que su emisión se preguntaba sobre el significado del material, pero pronto se convirtió en un boom mediático, sobre todo cuando después de los primeros análisis se asoció la voz de quien entrega el dinero con la del funcionario de la Defensoría del Pueblo, Carlos Núñez del Prado, de quien hoy se desconoce su paradero.

Centro de la polémica. La polémica está en que El Viejo fue un testigo clave en el procesamiento judicial de 39 líderes opositores de Santa Cruz en 2009, acusados de terrorismo, presuntamente, por estar detrás de la coordinación de un operativo para asesinar a Evo Morales. Villa era el conductor del supuesto mercenario Eduardo Rózsa, un hombre húngaro-boliviano, veterano de las guerras de los Balcanes.

Rózsa fue dado de baja por la policía en un hotel de Santa Cruz, al lado de dos de sus acompañantes de nacionalidades húngara e irlandesa. Otro húngaro y un croata fueron detenidos en el operativo, en el que según las autoridades los delincuentes opusieron resistencia.

El Viejo testificaría después que los hombres habían sido contratados por líderes santacruceños para matar al presidente y comenzaron los procesos. Sin embargo, el video parece, por lo menos de primera impresión, reforzar la tesis de la oposición.

Desde antes de la revelación argumentan que todo ha sido una conspiración tramada desde el gobierno, y hace un par de semanas se difundían otras imágenes en las que se veía cómo agentes de la policía colocaban armas al lado de los tres hombres abatidos, mientras las investigaciones apuntaban hacia la hipótesis de ejecuciones extrajudiciales. Curiosamente, en el momento de la operación, las cámaras de seguridad del hotel fueron desconectadas.

Wikileaks complica aún más la situación. Al ya grave enredo, se añadió uno de los cables filtrados por Wikileaks, en el que una fuente cercana al caso confiesa al embajador de EE.UU. que los supuestos mercenarios fueron contratados por los propios organismos de inteligencia, en concreto, por el coronel Jorge Santiesteban y el capitán Wálter Andrade para confeccionar la conspiración.

Los señalados fueron justamente quienes encabezaron la operación contra Rózsa.

En su único pronunciamiento sobre el caso, el presidente Morales pidió que se investigue a fondo el video, en tanto que los gobiernos de Croacia, Hungría e Irlanda comienzan a pedir explicaciones.