Santa Cruz. Bolivia y Estados Unidos chocaron este lunes en una conferencia continental sobre Defensa, sembrando dudas sobre las posibilidades de una mayor cooperación regional en asuntos como la respuesta al crimen organizado y a los desastres naturales.

El presidente boliviano, Evo Morales, aprovechó la inauguración de la Novena Conferencia de Ministros de Defensa de América para denunciar que la democracia y la paz en el continente americano siguen amenazadas por políticas intervencionistas de Estados Unidos.

Entre los delegados de casi todos los países americanos que escucharon a Morales estaba el aparentemente inmutable secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, pero la embajada de Washington emitió luego un comunicado en el que lamentó que Bolivia hubiese perdido una oportunidad de acercamiento.

El presidente boliviano indicó, al inaugurar la reunión de cuatro días en la ciudad oriental de Santa Cruz, que "sólo se va a garantizar la democracia, la paz y la seguridad sin intervencionismo, sin hegemonía".

"Que los pueblos tengan derecho a decidir por sí solos sobre su democracia, por sí solos sobre su seguridad", postuló Morales, señalando que "mientras tengamos actitudes intervencionistas con cualquier pretexto (...) seguramente va a tardar la liberación de los pueblos".

El duro tono de Morales se distanció del ambiente de cordialidad que precedió al encuentro ministerial, en momentos en que lucían distantes las disputas provocadas en años anteriores por la decisión de Colombia de permitir el acceso de Estados Unidos a varias de sus bases militares.

Morales dijo que ese plan colombiano seguía la línea de supuestos apoyos estadounidenses a acciones de desestabilización "derechista" en Venezuela y Bolivia, el golpe de Estado del 2009 en Honduras y una reciente asonada en Ecuador.

"Con Estados Unidos estamos 3-1, por si acaso", ironizó el gobernante, tras hacer un largo recuento de intervenciones de la embajada norteamericana en la política interna boliviana, situación que dijo ya ha sido superada "por la voluntad del pueblo" y por el avance de las "transformaciones democráticas".

El gobernante boliviano expulsó en 2008 al embajador y a la agencia antidrogas de Estados Unidos, acusándolos de apoyar a la oposición conservadora local, a lo que Washington replicó expulsando también al embajador boliviano, dejando las relaciones bilaterales en su peor momento de la historia.

Morales llamó a los militares del continente a dejar de lado definitivamente las doctrinas anticomunistas, antidrogas y antiterrorismo dirigidas por Estados Unidos, a las que definió como "pretextos para el intervencionismo", planteando en cambio una visión regional autónoma de seguridad y medio ambiente.

"Quisiera que esta conferencia de ministros garantice una democracia verdadera de los pueblos, respetando lo diferentes que somos de región a región, de sector a sector", dijo el gobernante boliviano, declarado admirador del líder cubano Fidel Castro y del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Oportunidad perdida. En un comunicado emitido horas después, cuando ya Gates había partido de retorno a Washington, la embajada estadounidense dijo que la conferencia debería centrarse en los temas de seguridad y cooperación para la que fue convocada.

"Lamentamos que el gobierno de Bolivia haya perdido una oportunidad para hacer progresos en los asuntos claves de la conferencia, que son: 'Paz y Confianza en la Región', 'Democracia, Fuerzas Armadas y Sociedad', y 'Seguridad Regional y Desastres Naturales'", dijo el comunicado.

Agregó que Estados Unidos mantenía su "compromiso para trabajar con Bolivia y los otros países durante esta conferencia, en estos importantes desafíos".