La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, designó el jueves a un miembro del Partido Comunista como ministro de Deportes, un día después de que la renuncia del titular anterior en medio de acusaciones de corrupción.

Aldo Rebelo, un diputado federal de carácter nacionalista, asumirá el rol en momentos cruciales, cuando el país se prepara para ser anfitrión del Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos dos años después.

Rebelo milita en el PC al igual que su predecesor, Orlando Silva, quien renunció el miércoles tras ser acusado de arreglar sobornos por hasta US$40 millones (23 millones de reales) de contratos gubernamentales para beneficiarse a sí mismo y a su partido, miembro de la coalición de Rousseff.

Silva fue el sexto ministro brasileño en abandonar su cargo este año y el quinto en salir por cuestiones éticas. Su partida fue embarazosa para el Gobierno, dado que lidia con retrasos y excesos de costos para la Copa del 2014.

Rebelo, ex jefe de la Cámara de Diputados y un aliado clave del popular el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, es respetado entre legisladores de la oposición y es conocido por encargarse de tareas difíciles.

Rebelo, de 55 años y oriundo del estado de Alagoas, en el este de Brasil, fue presidente de la União Nacional dos Estudantes (UNE) y uno de los fundadores de la União da Juventude Socialista.

El político, que fue elegido como diputado por primera vez en 1990, se hizo conocido por ser autor de proyectos polémicos, como el combate al uso de extranjerismos en la lengua portuguesa, que aún se tramita en el Congreso.

Tareas clave. Rebelo tendrá la misión de suavizar las tensas relaciones entre el Gobierno y autoridades del fútbol y asegurar que los proyectos de infraestructura, como estadios y transporte, estén listos a tiempo para el torneo.

Rousseff ha rechazado algunas solicitudes de la FIFA para el evento, incluyendo la que llamaba a dejar sin efecto el recorte de precio de los boletos a los partidos para los mayores de 65 años.

También ha enfriado las relaciones con Ricardo Teixeira, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y del comité organizador local para la Copa del Mundo.

Teixeira enfrenta una investigación policial y varias acusaciones de corrupción.

Rebelo lideró una investigación en el Congreso en el 2000 sobre acusaciones de corrupción contra la CBF, aunque según algunos informes ahora tiene mejores relaciones con Teixeira.

La serie de salidas de ministros en su primer año de mandato ha planteado interrogantes sobre la capacidad de Rousseff para escoger a sus asesores, pero también ha fortalecido su reputación como administradora firme, lo que ha aumentado su popularidad entre la creciente clase media.