En tan sólo una semana, la ciudad brasileña de Salvador de Bahía ha sufrido más de 100 homicidios, más de 15 asesinatos por día, lo que representa más del doble de los promedios de 2011. Las cifras serían cruelmente normales si se tratara de una ciudad más grande y más poblada de Brasil, pero Bahía no es así. Y tampoco es usual que allí, como sucede ahora, que los crímenes ocurran con la intensidad de los últimos días, además de robos en las calles y los saqueos a propiedades privadas.

Son los estragos de toda una semana sin Policía Militar. No es que la ciudad la haya perdido sino que está en huelga. No hay patrullaje porque sencillamente no están dispuestos a arriesgar sus vidas por sus salarios actuales y el gobernador del estado de Bahía, Jacques Wagner, ya no tuvo más remedio que aceptar un pedido de diálogo. En un principio Wanger, quien forma parte del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), asumió la postura de no negociar con algunas conductas “criminales” de los uniformados. Se refería a la toma de la Asamblea Legislativa de Salvador, perpetrada el martes de la semana anterior por 300 policías para exigir reformas.

La toma ya cumple una semana a la par que los índices de criminalidad aumentan. A la presión natural que ofrece este escenario, se suma que el próximo 16 de febrero es la fecha de inicio de los carnavales de Bahía, uno de los más populares de Brasil. Wagner tiene muy claro lo que significaría cancelar las fiestas por las que la población espera todo el año, pero adicionalmente también está padeciendo el acoso de los empresarios: El presidente del Sindicato de Hoteles, Restaurantes y Bares de Salvador, Silvio Pessoa, aseguró que la huelga ya ha ocasionado la cancelación de entre el 10% y el 15% de las reservaciones de los cerca de 11.000 establecimientos que se anticipaban a las fiestas. Hay algo claro: sin Policía, es imposible que haya carnaval.

La huelga ha tomado ribetes de asunto de estado. La amenaza es general ahora que la policía de Río de Janeiro amenazó con sumarse al paro como una muestra de solidaridad con sus colegas y el rumor de apoyo se extiende a estados como Pará, Paraná, Alagoas, Espirito Santo y Rio Grande do Sul.

La prensa de Brasil habla de la intervención de la presidente del país, Dilma Roussef y del exmandatario, Luis Inácio Lula da Silva, figura del partido y amigo personal de Wagner. La puesta ya está abierta para la negociación, ahora solo falta que la justicia de Bahía retire los cargos contra 12 policías acusados de ser los instigadores de la huelga, una condición de la Policía Militar para sentarse a dialogar sobre su situación.