Brasil desarticuló 65 organizaciones criminales que actuaban en sus fronteras con diez países suramericanos desde agosto de 2011, según un balance presentado por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

En una columna semanal publicada por los diarios regionales, la mandataria aseguró que 65 grupos acusados de narcotráfico, contrabando y otros crímenes fronterizos fueron desarticulados desde que el Gobierno puso en marcha un Plan Estratégico de Fronteras, en agosto de 2011.

Dicho plan, agregó, prevé operaciones tanto de las Fuerzas Armadas como de la Policía Federal y de los cuerpos policiales regionales.

Según su balance, las operaciones en la frontera también han permitido el decomiso de 360 toneladas de drogas, la inmovilización de 8.000 vehículos y embarcaciones, y la fiscalización de 148 pistas de aterrizaje.

"El Plan es ejecutado mediante dos operaciones: la Operación Ágata, que es liderada por el Ministerio de Defensa y moviliza las Fuerzas Armadas y civiles en acciones puntuales de gran impacto, y la Operación Centinela, coordinada por el Ministerio de Justicia y que reúne Policía Federal y Fuerza Nacional de Seguridad en acciones permanentes de investigación y de inteligencia", afirmó.

Rousseff agregó que en mayo próximo será lanzada otra gran operación militar que busca cubrir los 16.000 kilómetros de fronteras brasileñas para reprimir diferentes crímenes y garantizar la seguridad durante la Copa Confederaciones, el torneo futbolístico que el país albergará en junio.

El Plan Estratégico de Fronteras de Brasil fue desarrollado en colaboración con autoridades de Colombia, Perú y Bolivia, con los que el país firmó acuerdos de cooperación.

En las operaciones han sido utilizados vehículos aéreos no tripulados (Vant) equipados con cámaras que permiten fiscalizar grandes extensiones.

Desde 2011, Brasil opera dos Vant de fabricación israelí para la vigilancia de sus fronteras y en febrero pasado recibió otros dos que también serán usados en operaciones durante la Copa Confederaciones.

Brasil tiene casi 16.000 kilómetros de frontera terrestre con diez países de Suramérica, gran parte de ella en regiones selváticas de la Amazonía en las que actúan bandas de narcotraficantes y contrabandistas.