Brasilia. La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, designó a un veterano diplomático como ministro de Relaciones Exteriores y a un experimentado economista como secretario del Tesoro, informó este miércoles su equipo de transición.

Los anuncios están en línea con los esfuerzos de Rousseff de mantener jugadores clave del Gobierno de su mentor político, Luiz Inacio Lula da Silva, quien ha ganado inmensa popularidad gracias a varios años de fuerte crecimiento económico.

Rousseff, quien asume la presidencia el 1 de enero, designó a Antonio Patriota, ex embajador ante Estados Unidos, como nuevo ministro de Relaciones Exteriores para reemplazar a Celso Amorim.

Se espera que Patriota, en la actualidad número dos de la Cancillería, mantenga el curso de la política exterior pero podría ser menos confrontativo que Amorim en asuntos como Irán.

Amorim defendió repetidamente la relación de Brasil con Irán, incluyendo un acuerdo de intercambio de combustible nuclear, mediado con la ayuda de Turquía, que produjo un torrente de críticas de Estados Unidos.

Rousseff mantendrá al secretario del Tesoro Arno Agustin en su puesto. Agustin encabezó los esfuerzos del país de este año para frenar una escalada de la moneda al crear impuestos sobre algunas inversiones extranjeras en activos brasileños.

Además, Nelson Barbosa, actual secretario de política económica que fue considerado como posible candidato para ministro de Finanzas, será el secretario ejecutivo de esa cartera.

Barbosa ayudó a organizar algunos de los programas de infraestructura de la administración de Lula y orquestó las medidas de estímulo de Brasil en medio de la crisis financiera global.

El nuevo secretario de política económica del Ministerio de Finanzas será Marcio Holland de Brito, dijo la cartera.

El equipo de transición también confirmó que el ministro de Defensa, Nelson Jobim, se mantendrá en su puesto cuando Rousseff asuma.