Brasilia. El opositor brasileño José Serra lanzará oficialmente este sábado su candidatura a la presidencia, animado por su liderazgo en los sondeos de opinión y una vasta experiencia ante lo que promete ser una dura contienda electoral.

Derrotado en 2002 por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Serra ahora debe encontrar una estrategia para superar a la discípula del mandatario, Dilma Rousseff, quien cuenta con la enorme popularidad del actual Gobierno y la fuerte economía.

Esas ventajas la convierten en la favorita para la mayoría de expertos, pero analistas sostienen que la amplia experiencia ejecutiva de Serra y su fama a nivel nacional lo hacen un formidable rival para el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, que nunca ha afrontado elecciones.

"La carrera realmente es sólo el comienzo y no será fácil pero Serra tiene una verdadera oportunidad", dijo el analista político Amaury de Souza, basado en Río de Janeiro.

Serra, un político de 68 años del centrista partido PSDB que fue un popular ministro de Salud, renunció como gobernador del estado de Sao Paulo la semana pasada, cumpliendo con la ley electoral.

Rousseff también dejó su cargo como jefa de gabinete de Lula para postularse a los comicios de Brasil del 3 de octubre.

La campaña oficial comienza en julio y Serra espera extender su liderazgo en los sondeos, que menguó a unos puntos desde el 20% de hace seis meses, mientras la poco conocida Rousseff comenzaba a ser más expuesta en los medios a nivel nacional.

La última encuesta de opinión mostró un rebote de Serra, que ahora cuenta con 9 puntos de liderazgo.

Líderes opositores afirman que planean apostar por la vasta experiencia de Serra e intentar evitar que Rousseff convierta a los comicios en un plebiscito sobre los ocho años de Lula en el poder, que han visto a Brasil liderar como potencia económica regional, mientras saca a millones de personas de la pobreza.

La economía brasileña se recuperó rápidamente de la crisis global, y la popularidad de Lula en cerca de 80% mantiene niveles históricos.

"Ellos quieren hacer de esto un plebiscito sobre Lula, nosotros queremos saber quién es el mejor candidato para encabezar Brasil en los próximos cuatro años", sostuvo José Aníbal, presidente del PSDB.

Contra el “efecto Lula”. Con estudios de ingeniería y un doctorado en economía de la Universidad de Cornell, Serra ha tenido ocho cargos públicos, incluyendo alcalde de Sao Paulo, y puestos como ministro de Planificación y Salud en el Gobierno del PSDB antes de que Lula llegara al poder.

Crítico de las altas tasas de interés de Brasil y de los ineficientes gastos públicos, Serra tiene la ventaja de un período exitoso como gobernador del estado más poblado del país, la base económica de la nación y un importante centro electoral.

Serra cuenta con el apoyo de algunos inversionistas para aplicar disciplina fiscal y reputación como un administrador competente, incluso aunque ni él ni Rousseff son vistos como personajes alejados de las actuales políticas económicas, favorables para los mercados.

De todas formas, el ex líder estudiantil que estuvo exiliado en Chile y Estados Unidos por buena parte de la dictadura militar entre 1964 y 1985, ahora podría tener que luchar duro para mantener el liderazgo en los sondeos, que según las encuestadoras se debe en parte a que es más conocido que Rousseff.

La ex militante izquierdista Rousseff ya disfruta de algunos de los beneficios de tener a Lula de su lado, al ser fotografiada con él durante decenas de inauguraciones de obras públicas, ganando exposición mediática de gran valor que le ayudó a mejorar su evaluación en las encuestas.

Aquel "efecto Lula" también le ayudará durante la campaña ya que el presidente, que por ley no puede ser reelecto por un tercer período consecutivo, la acompañará en el proceso.

"No serán unas elecciones fáciles. Enfrentamos un Gobierno populista que está usando el aparato estatal para su propia ventaja", manifestó Geovani Pereira, secretario general de las juventudes del PSDB, en referencia a los eventos públicos de Lula a los que asiste Rousseff.