Sao Paulo. El Partido Verde de Brasil optó el domingo por permanecer neutral en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de octubre, y dijo que la decisión podría ayudar a sus miembros a ganar influencia y participar más activamente en el debate político de la nación.

Marina Silva, ex ministra de medioambiente, afirmó en una convención de su partido en Sao Paulo que el no alinearse con un candidato en particular le permitirá seguir como "moderadora" en el escenario político brasileño.

La reconocida defensora del Amazonas, que hizo campaña con una plataforma de la ética sobre la política a puertas cerradas, terminó tercera en la primera vuelta de los comicios, el 3 de octubre.

A ella se le acreditó que el país tuviera que ir a una segunda vuelta entre la candidata del partido gobernante, Dilma Rousseff, y su oponente, el ex gobernador estatal José Serra.

"Deberíamos ubicarnos en una posición de moderadores", dijo Silva.

Tanto el campo de Rousseff como el de Serra han cortejado fuertemente a Silva desde que surgió de la primera vuelta con la potencial capacidad de definición, pero la candidata ya había insinuado antes que era improbable que se volcara por alguno de los dos.

La decisión fue saludada por la audiencia de la convención con una fuerte ovación, mientras un partidario gritó que la decisión hará al Partido Verde "el partido del futuro".