Río de Janeiro. La candidata a la presidencia de Brasil por el Partido Verde (PV), Marina Silva, superó límites una vez más al postular a las elecciones y mover piezas en un tablero que ya parecía definido.

Silva, que ocupa el tercer lugar en los sondeos por debajo de la abanderada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, y del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, ganó impulso en los últimos días.

Ayudada por las denuncias contra la candidata del gobierno, los electores desilusionados le dieron su preferencia en los sondeos.

Declarándose una "tercera vía", la candidata verde venía pidiendo apoyo para romper la "lógica del plebiscito" y podría atribuirse la responsabilidad si las elecciones se extienden a una segunda ronda, aunque es difícil que ella dispute el balotaje.

Pese a su aparente fragilidad física, Maria Osmarina Marina Silva Vaz de Lima se siente fortalecida con cada desafío, sin que le importe ser una voz disonante.

"No existe ningún precio si haces un discurso de conveniencia, pero prefiero pagar el precio de remar contra la corriente y eso ha hecho que esa aparente musculatura fina sea cada vez más fuerte", ha dicho la candidata.

Silva fue la senadora más joven en la historia de Brasil, pues llegó al Congreso en Brasilia a los 36 años.

Nacida en un cauchal en el estado de Acre, sólo aprendió a leer y escribir a los 16 años. Al postular al máximo cargo político del país, dice querer "anticipar el futuro".

Ex ministra de Medioambiente del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y senadora por el estado de Acre, defiende el desarrollo sustentable sin romper los pilares macroeconómicos responsables de la estabilidad de la economía brasileña.

De voz suave y hábitos simples, Silva aún convive con las secuelas físicas de enfermedades que ha sufrido. Contrajo hepatitis tres veces, malaria cinco y contrajo envenenamiento por mercurio.

En 1997, durante una grave crisis de salud, la senadora adhirió a la fe y se convirtió en evangélica.

"Es una persona extremadamente dulce. Nunca me dio la sensación de que está jugando. Dice lo que piensa y no lo que quieren oír, como hacen los políticos", dijo un ecologista cercano a la candidata.

La parlamentaria es considerada una persona que no para de trabajar ni estudiar. La pasión por el estudio busca compensar el tiempo perdido por los difíciles primeros años de su vida, que hicieron que su educación formal comenzara tardíamente.

La abanderada ambientalista nació el 8 de febrero de 1958 en una pequeña comunidad llamada Breu Velho, y en la ciudad de Rio Branco consiguió su primer trabajo, como empleada doméstica.

Diez años después, obtuvo su diploma de historiadora en la Universidad Federal de Acre.

"Ella lee mucho en casa y duerme menos de lo que necesitaría. Ella adora estudiar", comentó un ex asesor que solicitó el anonimato.

De la selva al mundo. En su juventud, Marina Silva se involucró en movimientos vinculados a la Iglesia Católica y a los recolectores de caucho. En 1984, participó en la fundación de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) de Acre junto al líder de los recolectores del caucho Chico Mendes, asesinado en 1988.

Se afilió al PT en 1985, pero lo abandonó en 2009 para disputar la presidencia por el Partido Verde.

"Alguien escribió que Marina significaba muchas cosas. Para nosotros, fue la traducción de la Amazonía como un jardín de Dios. Y hoy ella también es del mar, no sólo de la selva, es del mundo", dijo el senador y candidato a gobernador del estado de Acre Tiao Viana.

Durante su mandato parlamentario, Silva participó con más énfasis en debates sobre la cuestión ambiental, el área social y la educación. Desde que entró en la carrera presidencial, comenzó a estudiar economía con más ahínco.

"Ella no quería ser más candidata al Senado, sentía la necesidad de volver a la sociedad (...) para trabajar con psicopedagogía o cuestiones ambientales fuera del Parlamento", reveló el ex asesor, quien agregó que sus planes cambiaron cuando surgió la oportunidad de presentarse a la presidencia por el PV.

Golpes en el gobierno. Casada y madre de cuatro hijos, Silva obtuvo su primer cargo de elección popular en 1988, cuando fue elegida concejal en Rio Branco.

La victoria en las elecciones representó una recuperación ante el revés sufrido dos años antes, cuando no consiguió ese objetivo.

En 1990, conquistó un puesto en la Asamblea Legislativa del estado de Acre y en 1994 pasó a ocupar un escaño en el Senado.

En 2002 fue reelecta en el Senado, pero abandonó ese cargo para asumir el ministerio del Medioambiente en 2003, puesto que le confirió una gran visibilidad internacional.

Tras enfrentar varias disputas por tratar de impedir el avance de proyectos de infraestructura en el área agrícola debido a su impacto ambiental, dejó el gobierno en mayo de 2008.

La candidata oficialista Rousseff, que en esa época era jefa de gabinete, formaba parte del ala opuesta a Marina Silva en el Poder Ejecutivo.

En una carta a Lula, Silva dijo que dejaba su cargo por problemas dentro del gobierno.

"Esta difícil decisión, señor, es consecuencia de las dificultades que he enfrentado desde hace algún tiempo para dar seguimiento a la agenda ambiental federal", dijo la candidata en la misiva.

Al lanzarse a un desafío mucho mayor, el de gobernar el país, afirmó que lucharía "por los que no son, por los que no saben, por los que no pueden, para que sepan, pueden y tengan".