Brasilia, Andina. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lanzará en mayo su plan nacional de erradicación de la pobreza extrema, destinado a concretar su principal promesa de campaña: la de eliminar definitivamente la miseria en el gigante sudamericano.

Según la ministra de Desarrollo Social y Combate al Hambre, Tereza Campello, el proyecto se basará en la universalización del acceso a los programas de transferencia de renta, en la ampliación y mejoría de los servicios públicos y la ampliación en la red estatal de formación de mano de obra especializada.

En declaraciones publicadas este sábado por la agencia oficial brasileña ABR, la ministra afirmó que el primer paso será ampliar el programa Bolsa Familia, creado por el pasado gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que hoy beneficia a unos 52 millones de brasileños.

Sin embargo, Campello afirmó que 1.5 millones de familias pobres siguen excluidas del beneficio, sencillamente porque no lo pidieron: "A veces, una persona se siente tan excluida que ni siquiera entiende que este es un derecho que tiene. Nuestro trabajo es buscar a estas persona", dijo la ministra.

En otro frente, el gobierno buscará ampliar el acceso de los brasileños pobres a servicios de salud, educación y asistencia social de mejor calidad: "Vamos a revisar estos servicios para que lleguen a estas personas".

La tercera prioridad del proyecto contempla ofrecer a las familias más pobres programas de calificación de mano de obra, para que sus integrantes puedan competir en buenas condiciones por un lugar en el mercado laboral.