Brasilia, Andina. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lanzó este miércoles el programa diseñado por su gobierno para fortalecer la seguridad en las regiones de frontera, a fin de combatir al crimen organizado que intenten ingresar desde los países vecinos.

El programa, que será coordinado por el vicepresidente Michel Temer, tiene como objetivo el desarrollo de una acción coordinada entre las Fuerzas Armadas, la Policía Federal, la Fuerza Nacional y la Policía Rodoviaria Nacional en las áreas de frontera.

"Lo que queremos es fortalecer las regiones de frontera, transformarlas en lugares que no den guarida al crimen organizado", afirmó la mandataria al lanzar el Plan Estratégico de Frontera, que va a reforzar las zonas limítrofes con los países de la región.

Rousseff explicó que en la actualidad se trabaja en la creación de un órgano central de coordinación, el Centro de Operaciones Conjuntas.

Entre los crímenes más comunes en las fronteras están el tráfico de drogas, de armas y de personas, además de los ilícitos ambientales y fiscales, como el contrabando.

“Habrá una sala donde será posible acompañar en forma online todas las operaciones en el país, subrayó Rousseff en su primera presentación pública tras aceptarle este martes la renuncia al jefe de la Casa Civil, Antonio Palocci.

El ministro de Justicia, José Cardozo, anunció que se realizarán nuevos concursos para cubrir las vacantes que se abrirán para reforzar la participación policial en las fronteras.

También dijo que las dos aeronaves no tripuladas adquiridas por el gobierno entrarán en operaciones en agosto o septiembre y van a operar articuladamente con las fuerzas militares.

A su turno, el ministro de Defensa, Nelson Jobim, afirmó que la vigilancia militar en la frontera será reforzada y anticipó que los 21 puestos de frontera que existen desde el Estado de Amapá hasta Bolivia pasarán a 49 puestos.

Salimos de operaciones combinadas y pasamos a una operación conjunta con las fuerzas federales, completó Jobim, quien fuera también ministro de Defensa durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Los objetivos centrales del plan son la redución de los índices de criminalidad y el refuerzo del enfrentamiento al crimen organizado por medio de la actuación integrada de las instituciones de las carteras de Justicia y Defensa.

Entre los crímenes más comunes en las fronteras están el tráfico de drogas, de armas y de personas, además de los ilícitos ambientales y fiscales, como el contrabando.

Los informes previos indican que la tasa de homicidios en las zonas froterizas es también mayor que en el resto del país.