Bruselas. Brasil no realizará por ahora nuevos intentos para mediar entre las potencias mundiales y Teherán sobre su programa nuclear pero aún considera a la diplomacia como el mejor enfoque para resolver la disputa, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

Antonio Patriota, quien asumió el cargo el 1 de enero en el nuevo gobierno encabezado por Dilma Rousseff, dijo que es debatible si las sanciones impuestas por Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea, están teniendo un impacto en Teherán o en última instancia cambiarían su posición sobre enriquecimiento de uranio.

"Estoy a favor de la diplomacia, del diálogo", dijo Patriota a Reuters en una entrevista este miércoles a última hora durante una visita a Bruselas para discutir política externa y comercio. "Es debatible si las (sanciones) están produciendo un efecto deseable", declaró.

Brasil por largo tiempo se ha mostrado a favor de negociaciones en vez de sanciones como un medio para resolver las preocupaciones occidentales de que el programa atómico iraní es una fachada para construir un arma nuclear.

Irán dice que su programa de enriquecimiento de uranio tiene propósitos pacíficos.

Junto con Turquía, Brasil negoció el año pasado un acuerdo consensuado con Teherán que fue rechazado por las potencias occidentales por no ir lo suficientemente lejos en presionar a Irán, y enfureció a Estados Unidos al votar contra las sanciones en la ONU.

Patriota, de 56 años, advirtió que cualquier futura negociación podría ser complicada por el progreso que ha hecho Teherán en su trabajo nuclear hasta el momento. Pero indicó que Brasil se contendría de tomar nuevas iniciativas.

"Creo que sería un poco demasiado pronto para que nosotros tomemos otra iniciativa de la naturaleza que tomamos el año pasado", indicó. "Pero estamos manteniendo los canales abiertos", apuntó.

Analistas políticos sugirieron que Patriota, un ex embajador de Brasil en Estados Unidos, tendría un acercamiento menos confrontacional que su predecesor, Celso Amorim, particularmente en un tema como Irán.

Los recientes esfuerzos de las seis potencias mundiales -Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Alemania- para negociar con Irán han dado pocos progresos, con dos días de negociaciones en Estambul esta semana que terminaron sin ningún avance.

Irán podría ahora enfrentar la amenaza de sanciones más estrictas mientras Estados Unidos y otras naciones buscan una forma de ejercer presión sobre el país para que detenga sus actividades de enriquecimiento.

Progreso comercial. Al hacer declaraciones sobre asuntos de comercio, que son parte de las discusiones con Catherine Ashton, representante de política exterior de la Unión Europea, Patriota indicó que era optimista sobre los progresos hechos en las negociaciones entre la UE y el bloque sudamericano Mercosur.

Relanzadas en mayo pasado tras un intervalo de seis años, las negociaciones buscan crear la mayor zona de libre comercio del mundo con 750 millones de consumidores. Brasil es un miembro fundador del Mercosur.

"Soy optimista. Reafirmo (el compromiso de Brasil) para trabajar seriamente y superar los desafíos", apuntó.

Se espera que ambas partes presenten sus propuestas arancelarias en Bruselas en marzo, y Ashton dijo en un comunicado luego de reunirse con Patriota que ambos habían "acordado sobre la importancia de una conclusión exitosa de (...) las negociaciones en el 2011".

Patriota también realizó declaraciones sobre las negociaciones de un nuevo acuerdo de comercio global, antes de una reunión de ministros de Comercio este viernes y sábado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos.

Bajo el liderazgo de Rousseff, Brasil podría adoptar una posición cada vez más dura en las negociaciones de comercio, al menos frente a China. Las declaraciones de Patriota parecieron reflejar esto.

"Creo que nuestra mejor opción es retornar a la base de julio de 2008. Sobre ese entendimiento creo que podemos hacer progresos muy rápidos", indicó, en respuesta a una pregunta sobre la solución de Brasil al estancamiento en las conversaciones sobre comercio global.

Las negociaciones han estado frenadas desde julio de 2008 debido a diferencias por agricultura -un área clave para Brasil- y manufactura, con los negociadores señalando que todas las partes involucradas en la disputa necesitan ceder terreno para ver progresos.

Estados Unidos está presionado para que las grandes economías emergentes como Brasil abran sus mercados aún más, mientras que Brasil y otros países quieren la liberalización del comercio agrícola y cortes en los subsidios agrícolas de las naciones ricas.