El gobierno de Rousseff, preocupado por hechos de violencia y la creciente inseguridad, elaboró un documento en el que se contempla la participación de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad interna.

El tema fue tratado por la presidenta Dilma Rousseff en reunión de gabinete, en la que se debatió sobre la seguridad durante la Copa del Mundo de fútbol que se iniciará en junio.

Los militares podrán ser convocados para restituir el orden en caso de disturbios protagonizados "por movimientos u organizaciones criminales, traficantes de drogas, contrabandistas de armas y grupos armados", señala un informe elaborado por el Ministerio por Defensa, según reprodujo la agencia Ansa.

El documento fue publicado el 20 de diciembre de 2013, informó hoy el diario Estado de San Pablo.

"Los militares podrán ser convocados para reprimir el accionar de personas, organizaciones, provocando o instigando a acciones radicales y violentas que quieran imponer su voluntad ante la ausencia de fuerzas de seguridad", contempla el estudio de la cartera de Defensa.

Según ese diario, la presidenta brasileña ordenó entrenar 10 mil policías de elite para actuar en las 12 subsedes donde se disputará el torneo, pero comentó que si estas fuerzas no son suficientes no descarta movilizar a efectivos militares.

Rousseff convocó a sus ministros hace dos semanas para evaluar el plan de seguridad con vistas a la Copa del Mundo y para evitar riesgos a la seguridad de las delegaciones extranjeras y los mandatarios que visitarán Brasil, publicó el Folha de San Pablo.