Brasilia. El ministro de Ciudades de Brasil renunció este jueves, en una decisión largamente esperada que es parte de una lenta y extensa reforma de gabinete de la presidente Dilma Rousseff en el inicio de su segundo año en el cargo.

La salida del ministro de Ciudades, Mario Negromonte, quien el año pasado negó los reportes de prensa de que le ofreció dinero a legisladores para lograr respaldo, no generaría tensiones dentro de la coalición gubernamental de 17 partidos.

Negromonte es miembro del Partido Progresista, una de las agrupaciones más pequeñas.

Rousseff resistió durante meses las presiones para prescindir de Negromonte, después de que seis de sus ministros dejaron el gobierno tras acusaciones de corrupción o ética.

La presidenta reemplazó a Negromonte con Aguinaldo Ribeiro, un legislador que también pertenece al Partido Progresista. No obstante, fuentes oficiales dijeron que además nombró a tecnócratas en altos puestos del ministerio.

En las últimas semanas, Rousseff buscó hacer cambios en un gabinete compuesto en su mayoría por aliados políticos y ex colaboradores de su predecesor, Luiz Inacio Lula da Silva.

Rousseff consideraba a Negromonte como un líder débil, dijeron funcionarios a Reuters.

La presidenta ha mostrado preferencia por nombrar a funcionarios con mucha experiencia en puestos de gobierno o campos específicos por encima de quienes solamente tienen conexiones políticas. En enero, nombró a un tecnócrata como ministro de Ciencia y Tecnología.

Se espera que el equipo económico no sufra cambios en el rediseño ministerial, que se enfocaría en ministerios menores.