Brasilia. Presionada por el éxodo de electores religiosos, la candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, envió este viernes una carta a las iglesias evangélicas comprometiéndose a no despenalizar el aborto, entre otros temas polémicos.

"Soy contraria al aborto y defiendo que se mantenga la ley actual", que lo permite solo en caso de riesgo de vida de la madre o de violación, dijo la candidata del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en su "mensaje a los cristianos".

"Si soy electa presidente no tomaré la iniciativa de proponer alteraciones de la legislación del aborto y otros temas concernientes a la familia", señaló. La religión y el aborto se han convertido en eje de la campaña electoral que definirá al sustituto del presidente Lula el 31 de octubre.

La divulgación en internet de entrevistas de hace años en las que Rousseff defendía la despenalización del aborto y la unión civil de personas del mismo sexo provocó el veto de iglesias y la pérdida de electores religiosos y sus votos, que le impidieron saldar la elección en el primer turno el 3 de octubre.

La carta de compromiso fue solicitada por líderes religiosos que el miércoles se reunieron con Rousseff, y ellos la divulgarán a sus fieles en las Iglesias, explicó una representante de la campaña de la candidata, quien también envió la carta.

Otro tema que provoca la ira de las iglesias y al que la candidata se refirió en su carta fue una ley que se tramita en el Senado, que penaliza la discriminación contra homosexuales.

Rousseff se comprometió a sancionar solo los artículos de esa ley "que no violen la libertad de creencia, culto y expresión", lo que dejaría en libertad a las iglesias para criticar la unión de parejas del mismo sexo.

"Con estas aclaraciones, espero contar con ustedes para detener la sórdida campaña de calumnias orquestada contra mí", concluyó la ex todopoderosa ministra jefe del gobierno Lula, de 62 años.

"La campaña presidencial se está transformando peligrosamente en una guerra santa", denunció esta semana el columnista del diario O Globo Merval Pereira.

Este viernes la asociación brasileña de homosexuales afirmó que las discusiones religiosas que dominan la campaña promueven la homofobia y la discriminación, en una carta abierta a los candidatos.

La Asociación Brasileña de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis y Transexuales (ABGLT) afirmó además que "causa extrema preocupación constatar el intento de utilización de la fe de millones de brasileños y brasileñas para influir en las elecciones".

La prensa brasileña divulgó el viernes los nuevos panfletos de la campaña del adversario de Rousseff, el candidato socialdemócrata José Serra, de 68 años, mostrando imágenes y frases religiosas, como "Jesús es la verdad y la justicia".

Rousseff y Serra pasaron buena parte de la semana visitando Iglesias o reunidos con líderes religiosos, y dedicaron buena parte de sus programas electorales al tema.

Brasil es el país con más católicos del mundo y de creciente presencia evangélica.

Una encuesta del instituto Ibope divulgada este viernes por el diario O Globo reveló que 2% de los entrevistados reconocieron haber recibido orientación de su iglesia para no votar a Dilma Rousseff en la primera vuelta electoral.

El 52% de los evangélicos y 41% de los católicos indicaron en esa encuesta que votarán por José Serra. En vísperas del primer turno de las elecciones, apenas 25% de los evangélicos y 29% de los católicos preferían a Serra.

La encuesta indica que Rousseff todavía capta 52% del voto católico y 41% entre evangélicos. Uno de los sondeos de intención de voto divulgados esta semana dio a Rousseff y a Serra próximos al empate técnico, encendiendo la luz de alerta en la campaña oficialista, que llegó al segundo turno con 14 puntos de ventaja en la votación en primera vuelta.