Brasilia. La candidata del partido gobernante a la presidencia de Brasil en las elecciones de octubre, Dilma Rousseff, dijo este miércoles que no ve un beneficio en fijar un impuesto adicional a las grandes fortunas como algunos aliados en su coalición han propuesto.
Desde el comienzo de la carrera en abril, Rousseff ha tratando de despojarse de su imagen izquierdista y de ganarse el favor de los inversores.

Ella ha prometido continuar las políticas más favorables para el mercado del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que han ayudado a que la economía brasileña haya acelerado su crecimiento este año, a casi 7%.

"No hay indicio de que fijar impuestos a las grandes fortunas resulte en grandes beneficios", declaró Rousseff a la cadena estatal TV Brasil en una entrevista que será transmitida el miércoles más tarde.

"No siempre resulta en ganancias para la sociedad", agregó Rousseff, la ex jefa de gabinete de Lula.

Varios miembros de línea dura de su coalición centroizquierdista han llamado a Rousseff a que incluya un impuesto de ese tipo en su plataforma de gobierno como una vía para reducir más rápidamente la enorme brecha entre los ricos y pobres en su país.

Pese a ciertos avances gracias a un rápido crecimiento económico y programas de beneficios sociales, las brechas de ingresos sólo se han reducido marginalmente desde que Lula asumió el cargo en enero de 2003.

Rousseff ha estado empatada en las encuestas de opinión con el ex gobernador del estado de Sao Paulo Jose Serra, que es preferido por algunos inversores por su extensa experiencia ejecutiva y por la postura de su partido centrista PSDB, que favorece abiertamente al mercado.

Apodada la "Dama de Hierro", la ex militante izquierdista Rousseff se distanció el miércoles de una propuesta de un sindicato para reducir la semana laboral en cuatro horas, a 40 horas a la semana.

Los líderes de la industria se han opuesto a una decisión de este tipo, sosteniendo que incrementaría el desempleo y el costo de hacer negocios en un país que ya está perdiendo competitividad por los impuestos elevados y una divisa demasiado apreciada.

"Ni el Ejecutivo ni el Congreso pueden legislar en una materia que aún debe madurar en sociedad", dijo la candidata al ser consultada sobre la propuesta reducción de la semana laboral.

Los sindicatos del sector público son una fuente tradicional de apoyo para el Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980.

Pero Rousseff también debe cumplir las demandas de sus aliados más conservadores, como el partido de centro PMDB.

En la entrevista con la cadena TV Brasil, ella rechazó las demandas de algunos miembros del PT para incrementar el control sobre los medios, que según dicen están dominados por la oligarquía tradicional del país.

"Me opongo rigurosamente a la censura de prensa (...) estoy contra el control de contenidos", manifestó Rousseff.