Porto Alegre. Una corte de apelaciones de Brasil decidirá este miércoles si mantiene la condena por corrupción en contra del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, una decisión que podría impedirle al político más influyente del país competir en la carrera presidencial de este año.

Decenas de miles de partidarios se manifestaron en las calles de Porto Alegre este martes para protestar contra lo que ven como una persecución política al ícono de la izquierda brasileña, que fue sentenciado a nueve años y medio de prisión por aceptar un soborno.

Lula, de 72 años, quien gobernó Brasil durante el auge de las materias primas hace una década tras llegar al poder como el primer presidente de la clase trabajadora de Brasil, podría ser declarado no elegible para aparecer en la papeleta en los comicios del 7 de octubre si su apelación es denegada, tal como se espera.

En caso de que el fallo le sea adverso, el exmandatario podría apelar ante tribunales superiores para retrasar una decisión final y evitar ir a la cárcel.

En caso de que el fallo le sea adverso, el exmandatario podría apelar ante tribunales superiores para retrasar una decisión final y evitar ir a la cárcel.

Su exclusión de las elecciones cambiaría radicalmente elpanorama político antes de una campaña en la que Lula es elfavorito, con el 36% de las preferencias de los votantes, según un sondeo de Datafolha.

Eso es el doble del porcentaje de su rival más cercano, el congresista de extrema derecha Jair Bolsonaro, cuya campaña se ha visto impulsada por el sentimiento antiLula.

Lula acusó a sus enemigos de intentar sacarlo de la arena política, tal como a su juicio lo hicieron en 2016 con susucesora Dilma Rousseff, cuya salida del gobierno puso fin a 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores.    

"Sé que no cometí ningún crimen", dijo a sus seguidores en un mitin en el centro de Porto Alegre el martes por la noche. "Temen el regreso de Lula en 2018. Temen las cosas buenas que hemos logrado".

Preparándose para posibles manifestaciones, la ciudad desplegó varios miles policías y montó un perímetro de seguridad de cuatro bloques alrededor de la corte de apelaciones para evitar interrupciones en la sesión del miércoles.