Alrededor de 140 millones de brasileños participarán el próximo domingo en las elecciones en las que se elegirán alcaldes y concejales en más de 5.000 municipios, y que son ponderadas como el anticipo de los comicios presidenciales de 2014.

Los electores, casi 73 millones de mujeres y algo más de 67 millones de hombres, escogerán 5.564 alcaldes y 57.434 concejales, que quedarán consagrados en primera vuelta en las ciudades de menos de 200.000 habitantes, en tanto podrán disputar un balotaje quienes no logren mayoría en los municipios en los que se supere esa población, según datos oficiales divulgados por la agencia noticiosa estatal ABR.

Las tres ciudades con mayor peso electoral y que pueden generar mayores proyecciones para las presidenciales de 2014 son Río de Janeiro, Belo Horizonte y Sao Paulo, esta última con amplias posibilidades de balotaje y donde pondrá todos sus esfuerzos en la próxima semana el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para que el candidato de su Partido de los Trabajadores (PT) llegue a esa segunda vuelta.

De acuerdo con las últimas dos encuestas, Fernando Haddad, quien fue ministro de Educación de Lula, disputa el segundo puesto con un peso pesado, el ex alcalde y ex gobernador José Serra, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), acérrimo competidor del PT.

Lejos, el postulante del Partido Republicano Brasileño (PRB), Celso Russomano, va primero en la intención de voto con 34 o 30%, según las consultoras Ibope y Datafolha, respectivamente.

Haddad y Serra están en un empate técnico por el segundo lugar (con 18 y 17%, según Ibope, y 18 y 22%, respectivamente, según Datafolha), lo que decidió a Lula a suspender para la próxima semana todas la actividades de apoyo proselitista a otros candidatos y recorrer la recta final con su ex ministro y darle más chances de una segunda vuelta en la mayor ciudad del país.

Russomano, hoy diputado federal del partido ligado a la Iglesia Universal del Reino de Dios, construyó una exitosa carrera política tras comandar un programa de defensa de los derechos de los consumidores en la televisión brasileña.

Su popularidad resultó un golpe duro tanto para el PT como para el PSDB, que desde comienzos de este siglo se disputan la hegemonía en Sao Paulo, “la joya de la corona” en la lucha por el poder político en Brasil, según reseñó la agencia de noticias DPA.

En Río de Janeiro, el PT no compite pero está despreocupado, ya que su mayor aliado, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), lidera con comodidad las encuestas con 52% (Ibope) y 55% (Datafolha) con el actual alcalde Eduardo Paes contra su principal competidor, Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que reúne entre 17 y 19% de intención de voto.

Algo más disputada es la alcaldía de la capital de Minas Gerais, Belo Horizonte, donde las alianzas de los dos partidos más antagónicos (PT y PSDB) se frustraron y Márcio Lacerda, aspirante del Partido Socialista Brasileño (PSB), cercano al gobierno, reúne entre 45 a 47% de las simpatías.

Con un riesgo calculado y como previa del posible enfrentamiento que tendrá en 2014 con el ex gobernador de la provincia y actual senador Aécio Neves, la presidenta Dilma Rousseff optó en Belo Horizonte por un candidato de su partido, Patrus Ananias, que los sondeos ubican en segundo lugar con 32% de las preferencias.

Estas tres capitales, llamadas en la jerga político-electoral “Triángulo de las Bermudas”, podrán determinar, según marcan las encuestas, “la fragmentación del duopolio PT-PSDB y el retorno de la derecha populista”, opinó Marcus Figueiredo, investigador de Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad de Río de Janeiro.

“Este escenario político-electoral en el Triángulo de las Bermudas nos deja en una situación nueva: con el vaciamiento en Sao Paulo del PSDB, que, sin embargo, cuenta con el ascenso de Aécio Neves en Minas Gerais, el buen gobierno de Rousseff y las reservas estratégicas en Río de Janeiro del PMDB y del PSB, la antinomia petistas-tucanos posiblemente persistirá pero se mudará de manera drástica del eje político del país; si este es el deseo escondido de Lula, va por buen camino", analizó Figueiredo.

Un razonamiento similar expresó su colega de la misma casa de estudios, Argelina Cheibub, quien consideró que “la polarización en la disputa presidencial es un hecho consumado y ya llegó a los estados”.

“El PT y el PSDB controlan más votos y gobiernos, y, en varios casos en los que optaron por no participar directamente de la disputa comunal, sus aliados saldrían victoriosos; el resultado es un bipartidismo de hecho”, explicó.

Más allá de la disputa política, la compulsa también se trasladó a los apoyos financieros, con el PMDB a la cabeza en cantidad de donaciones para sus campañas: casi el equivalente a US$124 millones, de acuerdo con datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), recopilados por la ONG Cuentas Abiertas, según difundió el diario O Globo.

No muy distante aparece el PT, con donaciones por alrededor de US$116 millones, en tanto el PSDB, con US$89 millones, está tercero, mientras que el PSB costeó la propaganda electoral con casi US$75 millones.

De cara al domingo, el ministerio de Defensa y el TSE dispusieron el viernes los últimos detalles para el operativo de seguridad. Río de Janeiro recibirá tropas del Ejército y de la Armada para reforzar la seguridad en las favelas que aún no se incorporaron al programa de la policía pacificadora y en otras ciudades del estado con posibilidad de conflictos.

En total, el TSE ya autorizó, por pedido de los gobernadores, el envío de militares dispuestos por el Ministerio de Defensa en 143 municipios de los estados Amazonas, Amapá, Alagoas, Maranhão, Pará, Paraíba, Tocantins y Sergipe, además de Río de Janeiro.