Río de Janeiro. Brasil registró 379 muertes violentas en sus prisiones en 2016, según un informe divulgado por el portal G1 basado en los datos suministrados por los gobiernos de los 27 estados del país.

     La cifra supone una media de más de una muerte violenta diaria en una prisión brasileña, incluyendo homicidios y suicidios.

     El estado de Ceará (noreste) lideró la lista en 2016, con 50 muertes violentas en sus prisiones, principalmente debido a una rebelión en una de ellas en el mes de mayo que se saldó con 14 muertes.  

     La mayoría de las muertes violentas en las prisiones fueron por peleas entre facciones criminales rivales, las mismas que provocaron más de 100 muertos en estos primeros días de 2017. Apenas un estado (Espirito Santo, sureste) no tuvo ninguna muerte violenta en sus cárceles durante el año pasado.

     Las rebeliones en este inicio de año han provocado más de 100 muertos entre bandas rivales, lo que ha abierto en el país un debate sobre el estado de las prisiones.

     Para contener colapso carcelario, el Gobierno presentó el jueves pasado un Plan Nacional de Seguridad Pública, que empezará a ser aplicado en febrero y que se basa en tres ejes: reducir la alta tasa de homicidios; combatir el crimen organizado, con especial énfasis en la vigilancia en la región fronteriza; y modernizar el sistema penitenciario, el cual sufre graves problemas de hacinamiento.