Brasilia, Andina. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que coincidió hoy con el primer ministro de Suecia, Fredrik Reinfeldt, en avanzar en "una revisión amplia del papel de las armas nucleares, que lleve a una eliminación de los armamentos atómicos" a nivel global.

"Brasil y Suecia defienden que el desarme no debe contemplar solamente la reducción de los arsenales, sino también una revisión amplia del papel de las armas nucleares, que lleve a una eliminación de los armamentos atómicos", expresó la presidenta brasileña en rueda de prensa citada por la estatal Agencia Brasil.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió este lunes en Brasilia al primer ministro sueco en un encuentro que tuvo como uno de los temas centrales la cooperación en el campo de los biocombustibles.

En la rueda de prensa conjunta con la mandataria brasileña, Reinfeldt destacó que Suecia es uno de los principales inversionistas en Brasil, donde están instaladas más de 200 empresas suecas, que generan 55.000 empleos, consignó DPA.

"Sao Pablo es conocida como el segundo mayor distrito industrial de Suecia", expresó el premier, al aludir a la masiva presencia de empresas de su país en la metrópolis brasileña.

Reinfeldt destacó además que Suecia es el principal importador de etanol brasileño en la Unión Europea (UE), mientras Rousseff anunció que, en breve, los dos países pondrán en marcha un proyecto piloto de producción de etanol en Tanzania.

El jefe del gobierno sueco reveló que también debatió con su homóloga brasileña las perspectivas para la cumbre denominada "Río + 20", la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible que se realizará en Río de Janeiro en 2012, dos décadas después de la celebración de la Cumbre de la Tierra (Eco Río 92) en la misma ciudad brasileña.

Durante la entrevista, los dos mandatarios se abstuvieron de comentar el tema de la licitación abierta para adquirir 32 nuevos cazabombarderos para la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Los aviones Gripen NG, de la sueca Saab, están entre los tres finalistas de la disputa, conjuntamente con los F-18 de la Boeing estadounidense y con los Rafale de la francesa Dassault.

El anuncio del ganador de la licitación, sin embargo, ha sido aplazado por el gobierno de Rousseff, ya que el negocio fue afectado por las medidas de ajuste fiscal dictadas por la mandataria, que recortaron unos 30.000 millones de dólares del presupuesto de 2011.