Brasil y Turquía llamaron este jueves a las potencias mundiales a aceptar su acuerdo con Irán, que apunta a controlar el programa nuclear de la república islámica, pero Estados Unidos desestimó la iniciativa, a la que calificó de "peligrosa".

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acompañado por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que las potencias occidentales están agravando el conflicto con Irán y fracasando a la hora de negociar de buena fe.

"Hicimos todo lo que (Occidente) quería y todo lo que pudimos, ahora deben decir claramente si quieren construir la paz o si quieren construir conflicto. Turquía y Brasil están por la paz", afirmó Lula a la prensa.

Lula y Erdogan viajaron a Teherán para mediar en el acuerdo de canje de combustible, en virtud del cual Irán aceptó enviar al exterior uranio levemente enriquecido para mitigar temores de que el país trabaje para fabricar armas nucleares, cosa que niega.

El acuerdo, anunciado recientemente, fue recibido con escepticismo por Estados Unidos y otras potencias, que afirman que Irán ha fallado a la hora de cumplir con otros compromisos previos.

La propuesta es similar a un plan elaborado por la ONU el año pasado y que nunca fue puesto en práctica.

En Washington, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que está presionando para que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe una nueva ronda de sanciones contra Irán, condenó la postura brasileño-turca.

Disputa diplomática EE.UU-Brasil. "Creemos que comprar tiempo para Irán, permitiéndole (...) evitar la unidad internacional respecto a su programa nuclear, hace al mundo más, no menos, peligroso", dijo la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, al ser consultada sobre la relación de Estados Unidos con Brasil en Washington.

"Ciertamente, tenemos desacuerdos muy serios con la diplomacia de Brasil respecto a Irán", agregó.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de visita en Brasil, dijo que Irán debe hacer más para eliminar dudas sobre su programa nuclear.

"En el corazón de esta crisis parece haber una seria falta de confianza en Irán", afirmó.

Pese a afirmar que no pretende fabricar armas nucleares, "Irán ha declarado al mismo tiempo que continuará con el proceso de enriquecimiento (de uranio)", añadió a la prensa en Río de Janeiro, donde asistía a un Foro de la ONU.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU concordaron en un borrador de resolución para imponer nuevas sanciones a Teherán.

El apoyo de Rusia al borrador de sanciones provocó ásperos intercambios con Irán y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, expresó frustración por el fracaso de sus esfuerzos para resolver el tema nuclear.

"Para nuestro gran pesar, durante los años -y no sólo meses- la respuesta de Irán a estos esfuerzos ha sido insatisfactoria, por decirlo en términos suaves", declaró Lavrov.

Sin embargo, agregó que el acuerdo entre Turquía, Brasil e Irán podría ser un importante avance si se ponía en práctica y más tarde llamó por teléfono al canciller Manouchehr Mottaki y le prometió "cooperación activa para impulsar el proceso de negociación", según un comunicado del Gobierno ruso.