Sao Paulo. La brasileña Embraer espera vender su avión militar ligero Super Tucano a más países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), tras obtener un pedido de Estados Unidos que la colocó en las grandes ligas de los contratistas de defensa, detalló el jefe de la unidad de Defensa y Seguridad de la empresa, Luiz Carlos Aguiar.

"Cuando se le está vendiendo a los clientes más exigentes del planeta (...) es una vitrina", dijo el ejecutivo de alto rango de Embraer, agregando que "abre naturalmente la puerta a los países de la OTAN, que tienen muchas operaciones conjuntas".

Semanas después de que Embraer consiguió su primer contrato con el gobierno de Estados Unidos, el jefe de la unidad de Defensa y Seguridad manifestó que el fabricante está viendo al menos otros tres proyectos para las fuerzas armadas de dicho país, inmutable ante los ataques políticos que rodean la demanda presentada por un rival estadounidense.

Con el negocio en Estados Unidos, la unidad de defensa de Embraer podría aportar hasta un cuarto de los ingresos en 2020, especificó Aguiar, desde una cifra estimada en un 14% para el año pasado y de menos de un 5% en el 2006.

La unidad promete un crecimiento sostenido ligado a las fuerzas armadas de Brasil, en momentos en que el país aumenta la protección de sus vastas fronteras y de sus extensas reservas de petróleo en aguas profundas, lo que reduce la dependencia de Embraer de los ingresos altamente cíclicos de la aviación civil.

Pero mientras crecen las ambiciones en defensa de Embraer en los otros países, además enfrenta más competencia políticamente cargada.

La semana pasada, la Fuerza Aérea estadounidense detuvo un pedido por US$355 millones del Super Tucano por una demanda de Hawker-Beechcraft, de Kansas, cuya propuesta no fue aceptada, lo que generó críticas nacionalistas de los legisladores del estado y del precandidato republicano Newt Gingrich.

Aguiar le restó importancia a los riesgos políticos y confía en que una decisión judicial rápida permitirá a Embraer entregar los primeros Super Tucanos a la Fuerza Aérea desde una nueva planta de Florida el año próximo.

"Nuestro equipo está completamente listo. Nadie fue despedido", puntualizó Aguiar, añadiendo que "sólo presionen el botón y vamos a trabajar".

La orden podría ascender a US$950 millones por 55 aviones, diseñados para la vigilancia y para operaciones de control de insurgencias en condiciones accidentadas como la frontera afgana.

El contrato en Estados Unidos es el primero para el Super Tucano en la alianza OTAN. Una generación anterior del avión, conocida como Tucano, se usó a comienzos de 1989 para entrenamiento de pilotos en Francia y Reino Unido.

Regreso a las raíces. El enfoque de Embraer en defensa es un regreso del fabricante de aviones a sus raíces.

La compañía que fue fundada en 1969 como proveedor para la Fuerza Aérea Brasileña y administrada por el gobierno.

Después de ser privatizada en 1994, la compañía se reinventó como un fabricante de aviones comerciales y eventualmente se convirtió en el principal fabricante mundial de aviones regionales, compitiendo con Bombardier de Canadá.

En muchas formas, Embraer también se convirtió en la cara de un Brasil emergente, más moderno, que durante largo tiempo había dependido de una economía basada en las materias primas.

A medida que las ambiciones globales de Brasil crecen, junto con su economía, Embraer está irrumpiendo en nuevos negocios de defensa.

La compañía anunció una serie de adquisiciones y nuevas asociaciones desde que estableció, hace poco más de un año, una unidad separada de defensa y seguridad.