Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien debe tomar una decisión sobre un acuerdo multimillonario por la compra de aviones de combate, defendió el martes la necesidad de gastar dinero en defensa en momentos en que realiza grandes recortes presupuestarios en otras áreas.

Los comentarios de Rousseff, en una ceremonia militar en Brasil, son una de las más claras señales hasta la fecha de que avanzaría pronto en un acuerdo para comprar al menos 36 jets a la estadounidense Boeing, a la francesa Dassault Aviation o a la sueca Saab.

"Un Brasil totalmente desarrollado necesitará fuerzas armadas equipadas, entrenada y modernas", sostuvo.

"La defensa no puede ser considerada un elemento menor en la agenda nacional", añadió.

Algunos críticos han afirmado que Rousseff debería posponer la compra de los jets hasta 2012 o para después, dado que acaba de anunciar US$30.000 millones en recortes en otras áreas para enfriar la economía de Brasil.

Sin embargo, Rousseff dijo a la audiencia que sería un "gran error" considerar el gasto en la mejoría de la tecnología militar como un "esfuerzo ocioso".

Rousseff indicó que Brasil necesita fuerzas armadas fuertes para defender sus nuevas reservas petroleras, así como también garantizar la seguridad de la vasta región amazónica.

El acuerdo por la compra de los jets se ha convertido en uno de los temas comerciales y diplomáticos más fuertemente disputados durante el gobierno de Rousseff, que asumió su mandato el 1 de enero.

Considera al acuerdo como una forma de modernizar la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), además de consolidar asociaciones estratégicas en las próximas décadas.

Las recientes acciones y declaraciones de Rousseff han indicado que se inclina a favor de la compra de los F-18 de Boeing y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, planteó el tema durante una visita a Brasilia al mes pasado.

Sin embargo, Dassault y Saab también han manifestado su confianza respecto a que sus respectivas ofertas son más fuertes, especialmente en lo que se refiere a transferencia de tecnología propia, que Rousseff ha afirmado es un punto crucial para poder tomar una decisión.

Para evitar críticas sobre sus prioridades presupuestarias, la mandataria podría anunciar al ganador de la concesión en los próximos meses, pero aplazar los gastos hasta 2012, o buscar financiamiento que aminore el impacto en el corto plazo de la compra para las cuentas del gobierno.