Brasilia. El principal candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra, arremetió el domingo contra su rival oficialista con acusaciones de corrupción y tácticas sucias de campaña, en un último intento por descontarle la ventaja que le lleva.

Con sólo tres semanas para las elecciones, la oficialista Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores lleva una ventaja de 23 puntos porcentuales sobre Serra en la última encuesta y está en camino a obtener la mayoría absoluta para evitar un balotaje.

Al comienzo de un debate de dos horas en Rede TV con otros tres candidatos, Rousseff se mostró repetidamente a la defensiva, obligada a proteger a su partido contra acusaciones de corrupción y campaña sucia, así como los lazos estrechos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con Irán.

"La democracia de ellos es una que usa el aparato estatal para proteger a sus camaradas y perseguir a sus adversarios", dijo Serra.

El ex gobernador del estado de Sao Paulo ha acusado al Partido de los Trabajadores de haber accedido ilegalmente a registros impositivos de su hija y de otros miembros del Partido Social Demócrata Brasileño para crear un dossier contra ellos.

El partido oficialista ha negado las acusaciones. Serra, que busca llevar a Rousseff a una segunda vuelta electoral, ha sido incapaz de descontar la ventaja que le lleva la candidata oficialista.

Rousseff, una funcionaria de carrera, se ha beneficiado enormemente por el apoyo de Lula, que se ha convertido en el presidente más popular de la historia de Brasil gracias a su estilo sencillo y a un boom de la economía.