Caracas. A sus 15 años, Dayana Serrano se sumó a la "guerrilla comunicacional" para ayudar al presidente Hugo Chávez a enfrentar las "mentiras" de los medios privados venezolanos y su primera lucha es convencer a la opinión pública de que nadie la está ideologizando.

Pero hace un mes, la juramentación en formación militar con gorras verde oliva y pañuelos rojos al cuello de 75 jóvenes de entre 13 y 17 años espantó a adversarios del mandatario y a organizaciones educativas.

"No somos ni de un lado ni de otro. Estamos simplemente desmintiendo muchas cosas que dicen los medios y no son verdad. No estamos apoyando un sistema de gobierno y tampoco estamos en contra él", dice con fluidez Serrano.

Algunos dudaron cuando vieron a estos jóvenes con la mano izquierda en alto consagrando su rebeldía en defensa de la dignidad del pueblo.

Chávez, un locuaz militar retirado que protagoniza largos monólogos en televisión, ha fundado canales de televisión, radios y periódicos para difundir su ideología socialista y alabar su gobierno, alegando que los medios privados defienden sus propios intereses, incluyendo derrocarlo.

Sin embargo, sus canales no cautivan a la audiencia, pese al compromiso y pugnacidad de periodistas alternativos, mientras la "batalla mediática" abre otro frente en los liceos.

Además de estudiar tercer año de bachillerato (educación secundaria), esta espontánea adolescente mestiza dedica cuatro horas semanales a aprender el manejo de cámaras de video, hacer pintas callejeras y descifrar el mensaje mediático.

"Hay medios privados, como es (el canal local) Globovisión, que mienten mucho. Fue uno de los primeros que dijo que nos estaban dando fusiles para llevarnos a la frontera con Colombia para ponernos en guerra", dijo, vestida con uniforme escolar.

"Nuestras armas son esas: la cámara, el micrófono, una grabadora, las calles, los panfletos, los murales", explica.

Vanguardia juvenil. Chávez ha puesto esfuerzo en ganarse a los jóvenes cuando se acerca la elección legislativa de septiembre y su popularidad ha caído 10 puntos, por debajo del 50%, en momentos en que la economía se contrae, la delincuencia reina en las calles y los servicios públicos se deterioran.

El mandatario dejó de criticar la red social Twitter para convertirse en usuario entusiasta y la juventud de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) celebra que conquistó en primarias 25% de las candidaturas a la Asamblea.

El gobierno lanzó en abril la guerrilla comunicacional, que ya tenía meses funcionando, con un plan piloto en tres colegios de Caracas, pese a la objeción de educadores.

"El presidente tiene una guerra contra los medios de comunicación. Pero no está desvalido, tiene cuatro estaciones de televisión, varias cadenas de radio que confiscó a empresarios privados", dijo Leonardo Carvajal, de la asociación civil Asamblea de Educación.

"Esto simplemente es un intento de experimentar con los niños para ver si puede formar soldaditos obedientes a los dictados del líder", opinó.

Sin embargo, el gobierno insiste en que pretende formar pensamiento crítico en los más jóvenes.

"Estamos poniendo en las manos de nuestros niños las herramientas para combatir esta guerra ideológica (...) de subyugación porque a los pueblos los tiene sometido el imperio por muchísimo, pero muchísimo tiempo", dijo a Reuters días atrás el Ministro de Educación Héctor Navarro.

El funcionario invitó a observar el entrenamiento, pero los colegios evitan el acceso alegando que se necesita una autorización escrita que el propio ministerio no emite.

Contra el silencio mediático. En el Taller del Ejército Comunicacional de Liberación -creadores de la identidad gráfica de la guerrilla- jóvenes diseñadores rechazan el uso de la publicidad como medio de dominación, se oponen a la privatización de los espacios públicos y de las herramientas comunicacionales.

El grupo lleva junto dos años y desde 2009 imparte clases de arte callejero, de pintura con plantillas y grafiti. Esta semana, unos "milicianos" de entre 15 y 19 años pintaron un mural en el centro de Caracas.

En él, Chávez alza en su mano izquierda una lata de pintura y en la estela un ángel justiciero pone su espada al cuello del candidato presidencial conservador colombiano, Juan Manuel Santos. Un David sostiene por los cabellos la cabeza sangrante de la secretaria de Estado de la Casa Blanca, Hillary Clinton.

"Es lo que Chávez hubiera pintado", dijo un joven.

"Solamente en socialismo hay la posibilidad franca de hacer este tipo de acciones sin ser perseguidos, criminalizados", dijo el instructor del grupo, Carlos Zerpa, de 27 años.

Aunque para muchos es "ridículo" que se impartan contenidos violentos a los niños para defender al presidente, desde el oficialismo se acusa, una y otra vez, a los medios de instigar y apoyar el breve derrocamiento de Chávez en 2002.

"Cuando hubo el golpe de Estado, mientras que el pueblo se estaba batiendo en la calle y estaba protestando, en la televisión pasaban comiquitas (dibujos animados)", comenta Liz Ramírez, que sólo tenía siete años cuando sucedió.

"No lo vi. Pero me han hablado mis padres", reconoce.