Washington. Poderosos grupos de Estados Unidos parecen estar bloqueando los esfuerzos para detener el flujo de armas de asalto que motoriza la guerra de drogas de México, dijo el presidente mexicano, Felipe Calderón, en una entrevista transmitida el domingo.

Calderón, quien ha desplegado decenas de miles de soldados y policías para luchar contra los carteles de la droga, dijo en el programa de Fareed Zakaria, "GPS", en CNN, que había resistencia en Washington a las demandas de México para que se impidan las ventas de tales armas.

"Ellos (los funcionarios estadounidenses) dicen que están enfrentando una fuerte oposición y que hay poderosos grupos de cabildeo en el Congreso para cambiar esa situación", dijo Calderón en una entrevista grabada en Ciudad de México.

El líder mexicano agregó que resolver el problema del tráfico de armas a través de la frontera era crítico en sus esfuerzos para tomar enérgicas medidas contra la violencia relacionada con la droga que ha matado a 4.600 personas en los últimos dos años.

México dice que el 90% de las armas usadas por bandas de drogas son compradas en Estados Unidos, a menudo legalmente. Funcionarios mexicanos también quieren ver que el Congreso de Estados Unidos restablezca una prohibición sobre la venta de armas de asalto que expiró en el 2004.

Los grupos de derechos de armas de Estados Unidos por lo general se oponen a tal restricción.

Estados Unidos ya está muy involucrado con la lucha de México contra las bandas de drogas y ha comprometido cerca de US$1.400 millones durante tres años en un esfuerzo para aplastar a los carteles que envían US$40.000 millones en drogas ilegales al norte cada año.

Pero las preocupaciones por la violencia en México están escalando -dos ciudadanos estadounidenses fueron muertos a disparos este mes en la violenta localidad de la frontera mexicana de Ciudad Juárez- lo que ha llevado a importantes funcionarios de Estados Unidos a prometer más asistencia.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, encabezó una delegación de alto nivel a Ciudad de México la semana pasada para mantener conversaciones, destacando las preocupaciones de la administración Obama sobre la violencia por drogas al sur de la frontera.