Ciudad de Juárez. El presidente de México, Felipe Calderón, que enfrenta el malestar público por la despiadada violencia del narcotráfico en la frontera con Estados Unidos, ofreció este jueves apoyos de su gobierno para Ciudad Juárez, una de las más violentas del mundo.

La masacre de un grupo de jóvenes por un comando armado en una fiesta el mes pasado en Ciudad Juárez provocó indignación en el país, lo que forzó a Calderón a emprender una nueva estrategia social para combatir a los cárteles y buscando darle vigor a su ofensiva antidrogas.

"Si estas muertes (...) tienen sentido, el sentido es para que nosotros cambiemos a partir de ese sacrificio absurdo esta realidad, de que despertemos y que hagamos las cosas rectificando lo que tengamos que rectificar", dijo Calderón.

El presidente, quien escuchó insistentes ruegos de parte de representantes de los sectores de la ciudad para que sea frenada la violencia, dijo que su gobierno apoyará la construcción de escuelas y canchas deportivas en barrios con alta criminalidad, además de guarderías y unidades médicas.

También anunció el envío de más helicópteros y vehículos.

En medio de estrictas medidas de seguridad, decenas de estudiantes y activistas que se manifestaban afuera del auditorio donde se encontraba Calderón fueron arrestados, dijo un diputado local que fue detenido.

Muchos están molestos con Calderón, quien el jueves se reunió con los padres de los jóvenes asesinados en una casa protegida por soldados y policías, pero no visitó el barrio donde ocurrió el crimen el 31 de enero en la ciudad, rodeada de sectores peligrosos y donde hacen falta transporte y escuelas.

Pese a la seguridad, una mujer lo confrontó y le dijo: "Para mí usted no es bienvenido aquí"

El costo social de la violencia. Trece adolescentes y dos adultos murieron en la balacera, que según la policía fue provocada por sicarios de la droga que buscaban a rivales. Las familias de las víctimas negaron que los jóvenes estuvieran relacionados con traficantes de drogas.

"Calderón tiene miedo (...) queremos justicia, queremos que renuncie", dijo Luz Dávila, madre de dos jóvenes que murieron acribillados en la fiesta estudiantil.

Los residentes de Ciudad Juárez, quienes conviven a diario con tiroteos callejeros y extorsiones y que atestiguan día tras día ajustes de cuentas entre narcotraficantes, están perdiendo la paciencia después de que han fallado medidas para limpiar de corrupción a las fuerzas de seguridad han fallado.

La ciudad es un centro de empresas manufactureras que exportan a Estados Unidos y muchas compañías han dejado de aumentar sus inversiones debido a la violencia.

Calderón dijo que por ahora está descartado el retiro del Ejército de las calles de Ciudad Juárez a pesar de denuncias por supuestas violaciones de derechos humanos, y que ello podría ocurrir hasta que se recompongan las policías locales.

Desde el despliegue de miles de militares y policías federales hace dos años, en la ciudad han sido asesinadas más de 4.300 personas, lo que la ha convertido en una de las urbes más violentas del mundo,

En todo el país más de 18.000 personas han muerto desde que Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006.

"Calderón está realizando una estrategia multidimensional. Tú no puedes tratar sólo el tema de los cárteles como una amenaza, enviando a militares que hagan retumbar la ciudad y esperando que todo volverá a la normalidad", dijo Tony Payan, experto en temas de narcotráfico de la Universidad de Texas.