Sao Paulo. Una protesta de camioneros por los precios del diésel en Brasil, que está perjudicando el suministro de combustible, alimentos y medicinas, continuaba por sexto día este sábado pese a que el presidente Michel Temer ordenó a los militares despejar las carreteras bloqueadas el día anterior.

Las principales ciudades han declarado el estado de emergencia ya que las gasolineras y los aeropuertos se quedaron sin combustible, las estanterías de los supermercados estaban vacías y los hospitales dijeron que se estaban quedando sin suministros.

El transporte público y la recolección de basura se redujeron o fueron suspendidos en todo el país y los precios de algunos alimentos aumentaron.

El Gobierno dijo que había menos bloqueos en las principales autopistas de todo el país este sábado en comparación con el viernes. Sin embargo, la principal entidad que representa a los camioneros, ABCAM, dijo que no ha cambiado su argumento principal de que cancelarán las protestas sólo cuando se eliminen los impuestos federales sobre el diesel.

Negociadores de varios grupos de camioneros acordaron este jueves por la noche suspender sus bloqueos por 15 días después de que el Gobierno prometió que subsidiaría y estabilizaría los precios del diésel, lo que podría costar 5.000 millones de reales (US$1.400 millones) este año.

Para convencer a los camioneros, el Gobierno prometió prorrogar por 30 días un recorte del 10% en el precio del diésel anunciado por la petrolera estatal Petroleo Brasileiro SA.

Pero los camioneros dicen que quieren una solución definitiva, argumentando que terminarán la protesta sólo cuando se publique en el boletín oficial la decisión de eliminar los impuestos federales al diesel.