Quito. El blindaje especial de una camioneta todo terreno evitó que una bala alcanzara al presidente ecuatoriano Rafael Correa durante un corto trayecto hasta la sede presidencial.

El vehículo, una Nissan patrol, salió desde las inmediaciones de un hospital, en medio de una balacera entre policías y militares, transmitida en vivo por canales de televisión privados, hacia el centro de Quito.

La misión era trasladar a Correa hacia la casa presidencial para que retomara el control del país.

"El vehículo registra cuatro impactos de fusil, tres en el capot y uno en el parabrisas, justo de lado en el que iba el mandatario", relata la Agencia Pública de Noticias (Andes) en su sitio de internet.

Correa permaneció por más de 10 horas en la casa de salud retenido en medio de violentas protestas de un grupo de policías sublevados por el recorte de beneficios económicos.

El operativo se realizó entrada la noche. Unos 550 militares y policías de fuerzas especiales, equipados con chalecos antibalas, armas y escudos, llegaban resguardados en vehículos al hospital para rescatar a Correa.

En silla de ruedas y con una cortina humana, el mandatario ecuatoriano era sacado de una de las habitaciones del Hospital de la Policía, en una acción inédita en el país que la vieron posteriormente los ecuatorianos a través del canal público.

"Se quiso atentar contra la vida del Presidente Correa", añadió Andes.

La misión de rescate duró unos 40 minutos. Los policías sublevados fueron replegados, el hospital sufrió destrozos y un vehículo fue quemado, mostraron imágenes de la televisión local.

La orden para los uniformados del rescate era utilizar gases lacrimógenos, pero fueron recibidos por francotiradores y se desató la balacera, según el jefe del operativo, el coronel Luis Castro.

El gobierno habla de un muerto en el enfrentamiento y cinco uniformados del Grupo Especial de Operaciones de la Policía heridos.

La Cruz Roja señaló que había dos fallecidos y 88 heridos en la violenta jornada.