Vestirse con ropa de heladero, ponerse en la piel de un trabajador de limpieza, o esconderse en una casa vecina en busca de pruebas para atrapar delincuentes es cosa de todos los días para los valerosos policías del Grupo Terna, un equipo de élite que trabaja para liberar del delito a la capital.

Los ahora 2.400 efectivos que conforman Terna son policías que además de recibir la preparación en sus escuelas de formación, son entrenados en técnicas especiales de camuflaje y seguimiento, para introducirse en espacios críticos y pasar desapercibidos con el fin de identificar delincuentes y acopiar las pruebas de sus actos ilícitos.

La vigilancia y el seguimiento son los primeros pasos para detectar el delito y conseguir las pruebas que impidan que los delincuentes eludan responsabilidades, a decir del coronel Yohanim Chuquillanqui, jefe del Escuadrón Verde y de la Compañía de Inteligencia Táctica Operativa Urbana de la Policía Nacional, conocida como Grupo Terna.

Cuando ya se han acumulado las pruebas suficientes, entonces viene la intervención en flagrancia y la ejecución de las órdenes de descerraje y allanamiento de inmuebles si fuera necesario.

Trabajo de riesgo. El seguimiento, la filmación de los actos delictivos y todas las acciones de vigilancia toman como mínimo una semana, pero a veces puede prolongarse por mucho más tiempo, si los agentes se estrellan contra la negativa de ciudadanos a prestar sus casas para colocar cámaras de videovigilancia.

La tarea no es fácil y el riesgo que se corre es grande, no solo porque el agente encubierto puede quedar en evidencia ante los delincuentes sino también porque al momento de la intervención y detención, los familiares del capturado y hasta los vecinos se coluden para obstaculizar y evitar la acción policial.

"Les pido a los ciudadanos que contribuyan con este trabajo de lucha contra la delincuencia; que no entorpezcan nuestra labor y que piensen antes en sus hijos, porque ellos merecen vivir en un ambiente de paz", anotó.

También exhortó a las víctimas de los delincuentes, sobre todo a aquellos cuyas pertenencias robadas son recuperadas por la Policía, a que acudan a la comisaría a ratificar su denuncia, para hacer que el ladrón sea castigado.

La inteligencia operativa que se despliega -señaló el oficial- es muy efectiva y por eso hasta la fecha ninguna intervención de Terna ha tenido costo social, es decir nadie ha salido herido ni lastimado, aunque muchos han ido a parar tras las rejas.

Todos los operativos cuentan con la participación de representantes del Ministerio Público, quienes verifican la ejecución de las acciones y lo que se decomisa.

Un reciente logro del grupo Terna ha sido la detención de tres microcomercializadores de droga en Comas, tras la intervención en una vivienda del jirón Santa Rosa, en el asentamiento humano Vista Alegre, donde se decomisó 1.377 ketes de pasta básica de cocaína y la réplica de un arma de fuego.

Segundo Jesús García Mayta, Roy Agustín Jacinto Mendoza y Juan Honorio Maldonado han sido puestos a disposición de las instancias correspondientes para las investigaciones del caso.

Hasta hace poco Terna -que tomó el nombre de un modelo policial francés que trabajaba con tres efectivos- contaba con 400 integrantes. Ahora ese número se elevó a 2,400 policías de todas las edades y con una estricta preparación, por decisión del ministro del Interior, Daniel Urresti.