La lucha contra el narcotráfico en los países andinos requiere de un enfoque humano y de desarrollo social ante el fracaso de la estrategia basada sólo en la interdicción, afirmó el secretario general de la Comunidad Andina (CAN), Adalid Contreras.

El alto funcionario del bloque andino subrayó en la necesidad de establecer una nueva estrategia integral que tenga en cuenta el problema de las sustancias ilegales, la prevención, la producción, el tráfico y el consumo.

Propuso que este nuevo enfoque debe encarar el problema del narcotráfico, en especial el de los productores de la tradicional hoja de coca, además de ser más humano, más social, más centrado en el respeto de los derechos de las personas y de las sociedades.

Los países andinos como Colombia, Perú y Bolivia han sido lugares de las mayores plantaciones de hojas de coca, que son utilizadas para fines tradicionales y el excedente es usado por los narcos para el procesamiento de la cocaína.

Contreras recordó que la estrategia represiva aplicada por muchos años de erradicación de las plantaciones de la hoja de coca no ha frenado la acción del narcotráfico, por lo que planteó la ampliación y fortalecimiento de procedimientos de desarrollo alternativos.

También sostuvo que la lucha contra el narcotráfico, considerado un problema mundial, debe incluir el compromiso de los países consumidores como Estados Unidos en el combate de este flagelo.

Estados Unidos es uno de los principales mercados de consumo de drogas y hacia ese país se dirigen los mayores envíos de estupefacientes que se producen en los países andinos, especialmente de Perú.

Actualmente, los países andinos ejecutan el Proyecto Antidrogas Ilícitas en la Comunidad Andina (Pradican) teniendo en cuenta los nuevos enfoques de desarrollo integral sostenible, sin priorizar las acciones puramente represivas.