Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, buscó atenuar el sábado la presión de París, Bruselas y su propio Gobierno para que Reino Unido entre en negociaciones inmediatas que concreten su salida de la Unión Europea, pese a las advertencias de Francia de que una demora podría permitir que el populismo se afiance.

Euroescépticos de varios estados miembros aplaudieron la decisión de los británicos de salir de la UE en el histórico referendo del jueves, cuya onda expansiva remeció al mundo y aumentó el temor de muchos políticos que defienden la unidad regional de un avance de partidos nacionalistas y antisistema.

Tras el resultado del jueves a favor del "Brexit" y el consecuente anuncio de dimisión del primer ministro británico, David Cameron, muchos políticos e instituciones europeas se sentían libres de presentar sus reclamos al Reino Unido ante su inminente futuro fuera del bloque.

El Banco Central Europeo dijo que el sector financiero británico, que emplea a 2,2 millones de personas, perdería el derecho a atender clientes en la UE a menos que el país se registre en su mercado común, algo inaceptable para quienes hicieron campaña a favor del "Brexit" y que probablemente liderarán el próximo Gobierno de Londres.

Casi en soledad, Merkel intentó desacelerar el apuro generalizado por cerrarle definitivamente la puerta de la UE a los británicos. La líder más poderosa de Europa dejó en claro que no presionará a Cameron, que indicó que Reino Unido no iniciaría formalmente las negociaciones para abandonar el bloque por lo menos hasta octubre.

"Para ser muy honesta, no debería tomar décadas, eso es cierto, pero yo no lucharía ahora por un cronograma a corto plazo", dijo a Merkel en una conferencia de prensa.

"Las negociaciones deben tener lugar en un clima serio, bueno (...) Reino Unido seguirá siendo un socio cercano, con el que estamos relacionados económicamente", agregó.

La decisión británica de dejar la UE, el bloque comercial más grande del mundo, es el mayor revés desde la Segunda Guerra Mundial al proyecto de forjar una Europa más unida.

El jefe ejecutivo de la campaña británica a favor del Brexit pidió sostener conversaciones informales antes de que Londres notifique formalmente a la UE que quiere abandonar el bloque según el Tratado de Lisboa, que establece un período de dos años para los procedimientos de divorcio de los miembros.

Pero el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, miembro del partido socialdemócrata que integra la coalición del Gobierno encabezado por Merkel, se mostró más apurado por el inicio de la negociación.

"Este es un proceso que debería ponerse en marcha lo antes posible para que no quedemos en el limbo y, en cambio, podamos concentrarnos en el futuro de Europa", dijo Steinmeier, después de una reunión que nucleó a colegas de seis países miembros de la UE: Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo.

El canciller francés, Jean-Marc Ayrault, también advirtió sobre los peligros que implicaba demorar el proceso: "Tenemos que dar un nuevo sentido a Europa, de otra manera el populismo llenará el vacío".

Las voces que apuntan a acelerar el proceso se unieron a la del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien dijo el viernes que no tenía sentido esperar hasta octubre para intentar negociar los términos de la salida..

El representante británico en el Ejecutivo de la UE en Bruselas, el comisario de Servicios Financieros Jonathan Hill, renunció el sábado después de haber apoyado la permanencia de su país en el bloque.