El canciller argentino, Héctor Timerman, instó a los países del G-20 a "promover las reformas necesarias para que la Asamblea General sea el órgano rector en las decisiones de Naciones Unidas".

Lo hizo al participar de la jornada inaugural de la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G-20, que se realiza en Los Cabos, México.

Allí, los ministros de Relaciones Exteriores del G-20 y países invitados intercambiaron opiniones sobre el estado de situación de la gobernanza mundial incluyendo los principales desafíos de la agenda global y posibles mecanismos con vistas a fortalecer el funcionamiento y la efectividad del sistema multilateral.

Según un comunicado de Cancillería, en ese contexto Timerman indicó que "la principal falencia de la arquitectura multilateral es su rigidez en mantener una estructura diseñada para una realidad que ya no existe, el mundo de la posguerra y la Guerra Fría".

En este sentido, Timerman instó a sus pares a "promover las reformas necesarias para que la Asamblea General sea el órgano rector en las decisiones de Naciones Unidas".

Además el canciller manifestó que "es necesario democratizar las instituciones y sus sistemas decisorios; en particular el doble estándar existente en el sistema de Naciones Unidas, entre una Asamblea General en la cual cada país, grande o pequeño, tiene el mismo peso relativo pero sus votaciones no son vinculantes y el Consejo de Seguridad donde hay un grupo muy reducido de países que decide sobre los temas más delicados y en el cual cinco países tienen un veto que se impone sobre los deseos del resto del mundo", explicó.

Timerman subrayó la "anomalía que representa para el sistema multilateral el hecho de que un país pueda desoír once resoluciones de la Asamblea General sin mayores consecuencias".

Además consideró que el déficit democrático excede a la relación entre estados y al debate sobre el Consejo de Seguridad, dado que otros organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial también deberían ser reformados.

En este sentido, ejemplificó que "mientras las recomendaciones que escuchamos de estos organismos siguen siendo las mismas, de responder a la crisis con más austeridad y a los problemas de desempleo con más flexibilidad laboral, los trabajadores y los ciudadanos en el mundo no perciben, mayoritariamente, estas soluciones como adecuadas".

El canciller argentino indicó que "es necesario ampliar la participación de diversos actores sociales en la discusión de los problemas de la agenda global", y en particular destacó que "no se puede resolver el problema de la pobreza con recetas prescriptivas de países con una realidad muy distinta pero, fundamentalmente, sin la participación de los afectados directos tanto en el diagnóstico como en el diseño de soluciones a sus propios problemas".

Con relación a la negociación de la Ronda Doha de Comercio, el canciller destacó que "es necesario tener presente el hecho de que la Ronda de Doha no es una ronda sobre libre comercio sino sobre desarrollo".

"Sería un grave error pretender desnaturalizar ese mandato con el pretexto de que es necesario superar el estancamiento de las negociaciones en Ginebra", afirmó.