Ginebra. Brasil desestimó este sábado un enfriamiento de sus relaciones con Estados Unidos tras un desacuerdo en la diplomacia hacia Irán, pero dijo que el incidente sugería que la reforma de las instituciones globales sería dura.

El ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, dijo que la oposición de las grandes potencias a un esfuerzo de mediación brasileño-turco en la disputa nuclear iraní sugería que se resistirían a cambios en el orden mundial, como una reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Hablando en una rueda de prensa en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, entidad con sede en Ginebra, Amorim dijo que Estados Unidos y Brasil habían disentido sólo en las tácticas sobre Irán, no sobre la estrategia fundamental.

"No veo ningún problema entre el presidente Lula y el presidente Obama", dijo, refiriéndose a los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva y Barack Obama.

"Tenemos que ser personas maduras y tenemos que entender que las personas, especialmente las personas maduras que concuerdan en los mismos objetivos (...), pueden disentir en las tácticas", agregó.

Funcionarios brasileños se han quejado privadamente de que sus esfuerzos de buena voluntad para retomar un estancado acuerdo de canje nuclear en mayo fueron abandonados rápidamente con poca consideración por el estatus de Brasil como potencia emergente.

Brasil y Turquía votaron posteriormente en una nueva ronda de sanciones de la ONU contra Irán destinadas a persuadir a Teherán a detener su trabajo atómico, que Occidente sospecha pretende desarrollar armamento nuclear.

Teherán niega las acusaciones. Amorim dijo que había estado de acuerdo con una declaración en la conferencia del subsecretario de Estado estadounidense, Jim Steinberg, de que las diferencias de Washington con el intento de mediación tenían que ver con las tácticas y que no señalaba una divergencia de intereses o metas.

“La reforma se producirá”. Pero en un debate sobre el creciente rol global de potencias emergentes como Brasil, el ministro dijo a los delegados que la disputa "muestra lo renuentes que estarán las potencias al cambio (en el equilibrio de poder en las instituciones globales), muestra lo difícil que será cambiar el Consejo de Seguridad".

"Pero la reforma se producirá un día en el Consejo, de uno u otro modo", añadió.

India y Brasil, junto con Japón y Alemania, buscan un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, que dicen actualmente refleja un orden global post Segunda Guerra Mundial desactualizado. Pero la falta de consenso entre los miembros del Consejo ha paralizado las reformas. Estados Unidos quiere a Japón en el Consejo, lo que China objeta.

Los llamados países BRIC -Brasil, India, Rusia y China - quieren más representación en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional.

Steinberg dijo durante una conferencia en Washington que acogía el creciente rol de los BRIC y el de otras potencias como Turquía y Sudáfrica, pero que se necesitaba un diálogo constante con Washington para superar las diferencias.

"No consideramos que su alza sea una amenaza inherente para nuestros intereses, pero reconocemos que la cooperación no se producirá automáticamente y que inevitablemente enfrentaremos problemas sobre los que nuestros intereses difieran", dijo.

Washington tuvo una "acertada sensación" de la necesidad de una reforma en el Consejo de Seguridad, el principal organismo de toma de decisiones en seguridad del mundo, pero no hubo consenso sobre cuál sería el mejor modo de hacerlo para mantener su efectividad y mejorar su legitimidad".

"Por causa de la importancia (que tiene) el Consejo para nosotros en el tratamiento de temas como el de Irán y Corea del Norte, no es algo que cambiaremos a la ligera", dijo.