Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, cuyo partido conservador probablemente será derrotado en una elección local el domingo, rechazó las acusaciones de críticos anti-inmigración acerca de que su Gobierno estaba gastando menos dinero en los ciudadanos debido a un enorme ingreso de refugiados al país.

En una entrevista publicada en la edición del sábado del diario Bild, Merkel también defendió con fuerza la decisión de hace un año de abrir la puerta a cientos de miles de refugiados, en su mayoría inmigrantes que huyen de conflictos en Oriente Medio.

"No redujimos los beneficios para nadie en Alemania como consecuencia de la ayuda a los refugiados. De hecho, en realidad vimos mejoras sociales en algunas áreas", señaló la canciller.

"No le sacamos nada al pueblo aquí. Aún estamos logrando nuestro gran objetivo de mantener y mejorar la calidad de vida en Alemania", agregó, un día antes de una votación clave en el estado de Mecklemburgo-Pomerania.

La gran llegada de refugiados e inmigrantes redujo el nivel de aprobación de la mandataria a un mínimo en cinco años del 45 por ciento, pero Merkel, lejos de disculparse, dijo que si se enfrentara a la misma situación hoy, actuaría igual.

"Ese fin de semana (en 2015), no se trataba de abrir la frontera a todo el mundo, se trataba de no cerrarla a quienes habían realizado su trayecto hasta nosotros desde Hungría, a pie y necesitados de mucha ayuda", dijo Merkel a Bild.

Ahora están llegando mucho menos inmigrantes a Alemania debido a cierres fronterizos en el sudeste de Europa y a un acuerdo entre Turquía y la Unión Europea en el que Ankara aceptó impedir que los refugiados abandonen sus costas con destino a Grecia a cambio de acelerar las conversaciones para el ingreso turco a la UE y viajes libres de visa por el bloque para sus ciudadanos.