El funcionamiento del Sistema Interamericano de los Derechos Humanos ha provocado tal insatisfacción en varios países de América Latina que debe ser revisado, aseguró este domingo el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota.

Brasil comparte la insatisfacción sobre el funcionamiento del Sistema Interamericano, principalmente por la forma en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) trató la cuestión de Belo Monte, la construcción de una hidroeléctrica gigante en la Amazonía brasileña, dijo Patriota en entrevista con el diario "O Estado de Sao Paulo".

La CIDH mandó paralizar las obras por su impacto sobre las poblaciones indígenas de la zona.

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos es el marco de protección de estas garantías, en los países adscritos a la Organización de Estados Americanos (OEA), y cuyos pilares son la CIDH, con sede en Washington, DC, Estados Unidos, y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CoIDH), con sede en San José, Costa Rica.

El canciller brasileño señaló que Colombia, Perú y Venezuela también están insatisfechos, lo cual se puso de manifiesto con la decisión del gobierno venezolano este año de abandonar la CIDH y la CoIDH, por fallos adversos a su administración.

"La salida de Venezuela es producto de una decisión soberana", aseguró Patriota, quien añadió que "el grado de insatisfacción es evidente" en varios países americanos.

El canciller brasileño dijo además que el proceso de revisión del funcionamiento de las entidades de la OEA, que comenzó tras su última Asamblea General, supone un momento para la reflexión y el análisis de posibles deficiencias y fallos.

El proceso debe permitir que el Sistema Interamericano sea más previsible y legítimo, menos arbitrario y más claro el funcionamiento de la CIDH.

Patriota no descartó la posibilidad crear una organismo regional de derechos humanos, en paralelo a los mecanismos que ya existen en la OEA.

Existe una cierta efervescencia de foros regionales y subregionales, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y dentro de ese contexto pueden convivir diferentes instancias, explicó.

Entre los ejemplos citó a la Unasur, que tiene un consejo propio contra el narcotráfico, aunque matizó que "eso no significa que no pueda haber esfuerzos conjuntos en los ámbitos de la OEA o la ONU", que además se pueden fortalecer mutuamente, agregó.