Bogotá. Romper relaciones diplomáticas con Venezuela es "casi impensable", dijo el viernes la canciller de Colombia, un día después de que los dos países llamaron a consultas a sus embajadores como reacción a la tensa situación en una parte de la frontera que Caracas mantiene cerrada.

El paso fronterizo con Venezuela en la zona de la ciudad colombiana de Cúcuta completó una semana cerrado por orden del presidente Nicolás Maduro, tras un enfrentamiento con contrabandistas que dejó gravemente heridos a dos militares venezolanos.

El llamado a consultas de los embajadores en Caracas y Bogotá siguió a una reunión de las cancilleres en que no se llegó a ningún acuerdo para solucionar la crisis que empujó a miles de colombianos fuera de Venezuela.

"Romper relaciones y con un vecino es algo que es casi que impensable, es muy difícil", dijo la ministra de Relaciones Exteriores colombiana, María Ángela Holguín, a la radio local.

"Yo eso no lo contemplo, me parece que con Venezuela además nos unen demasiadas cosas", agregó.

Los dos países comparten una porosa frontera terrestre de 2.219 kilómetros que facilita el paso sin mayores controles, lo que facilita actividades ilegales como el contrabando de alimentos y combustibles.

Holguín confió en que se solucione la situación a través de la diplomacia y la intervención de terceros.

Colombia convocó a reuniones extraordinarias con la UNASUR para tratar de resolver el conflicto.

El vocero del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Ginebra, Suiza, Rupert Colville, mostró su preocupación y pidió el respeto de los derechos humanos para los deportados y expulsados.

"Hacemos un llamado a las autoridades de ambos países para asegurar que la situación se resuelva a través de la discusión y el diálogo sereno, firmemente arraigada en sus obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional de los refugiados", dijo citado en un comunicado.