La Habana. El canciller del Vaticano, Dominique Mamberti, dijo este miércoles que aspira a que su visita a Cuba "fortalezca" el inédito diálogo iniciado entre la Iglesia Católica y el gobierno de la isla, avivando esperanzas sobre la eventual liberación de presos políticos.

Mamberti llegó este martes a La Habana en visita oficial y pastoral, poco después de que la Iglesia Católica cubana irrumpiera como interlocutor de las autoridades comunistas, consiguiendo la liberación de un preso político enfermo y la transferencia de otros 12 a cárceles cercanas a sus domicilios.

"Nos felicitamos por el diálogo que está ahora en curso y espero que se fortalezca también con mi visita. Pienso que es muy importante (...), ya se ven los frutos de esto", dijo Mamberti en una conferencia de prensa junto al canciller cubano, Bruno Rodríguez.

La Iglesia Católica cubana, que por décadas mantuvo una relación de desconfianza mutua con el Gobierno de la isla, conquistó en los últimos meses un papel más activo en el debate sobre los problemas de una sociedad abatida por la crisis económica.

El cardenal Jaime Ortega intervino en abril ante el Gobierno para que detuviera el acoso contra las Damas de Blanco, un grupo de esposas y madres de presos políticos que marchan desde 2003 por las calles para pedir la liberación de sus parientes.

La Iglesia ha insistido hasta ahora en que la visita de Mamberti no guarda relación con el diálogo iniciado con el gobierno de Raúl Castro, pero dijo que otras excarcelaciones o traslados serían "bienvenidos" en cualquier momento.

El canciller cubano destacó que los intercambios con la Iglesia han sido "fructíferos", pero no adelantó si se producirían nuevas excarcelaciones en los próximos días.

"Monseñor Mamberti llega a nuestro país en un momento muy favorable (...) apreciamos el papel constructivo de la Iglesia (en el diálogo con el Gobierno)", dijo Rodríguez.

"Vemos todas las condiciones para que en plena observancia de la Constitución cubana y de nuestras leyes (...) continúen estos fructíferos intercambios", agregó el ministro de Relaciones Exteriores cubano.

El diálogo iniciado en mayo llegó en medio de fuertes críticas de Estados Unidos y países europeos contra el gobierno de la isla tras la muerte en febrero del disidente Orlando Zapata por una huelga de hambre de 85 días para pedir mejores condiciones de detención.

La presión externa se agudizó con la huelga de hambre que ya lleva más de 100 días del opositor Guillermo Fariñas, quien está pidiendo la liberación de unos 26 presos políticos enfermos.

El diálogo entre el Gobierno y la Iglesia mantiene en un compás de espera a la Unión Europea, que pospuso hasta septiembre la evaluación de su "Posición Común" contra la isla, un documento que condiciona las relaciones de los 27 países que conforman el bloque a mejoras en el tema de los derechos humanos y la democracia.