La Habana. El canciller del Vaticano, Dominique Mamberti, llegará la próxima semana a Cuba, en medio de un inusual diálogo entre la Iglesia Católica y el gobierno del presidente Raúl Castro que avivó esperanzas sobre la eventual liberación de disidentes presos.

La visita de Mamberti, que se iniciará el 15 de junio, se produce tras los primeros frutos de un diálogo iniciado a mediados de mayo entre las autoridades comunistas de la isla y la Iglesia Católica.

Los diálogos lograron este sábado la liberación de un reo político en malas condiciones de salud, mientras que un total de 12 prisioneros han sido transferidos a cárceles cercanas a las viviendas de sus familiares para facilitar las visitas.

Algunos disidentes y sus parientes esperan que la visita de Mamberti impulse nuevas acciones del Gobierno.

"Tenemos esperanzas que se toque el tema y que se puedan hacer algunas excarcelaciones", dijo por teléfono a Reuters Bertha Soler, activista de las Damas de Blanco, un grupo de madres y esposas de disidentes encarcelados en 2003.

Charlas entre cubanos. La Iglesia Católica cubana, que por años mantuvo una relación de desconfianza mutua con el Gobierno de la isla, irrumpió en los últimos meses con su rol mediador, logrando un papel más activo en el debate sobre los problemas de una sociedad abatida por décadas de crisis económica.

El cardenal Jaime Ortega intervino en abril ante el Gobierno para que impida el acoso de sus simpatizantes contra las Damas de Blanco, que por años ha marchado por las calles de La Habana para pedir la liberación de sus familiares.

En mayo, ambas partes abrieron un diálogo inédito que busca mejorar las condiciones carcelarias de los presos políticos y la liberación de los más enfermos.

Pero la Iglesia cubana ha insistido en que la visita de Mamberti no guarda relación con la mediación que está haciendo a favor de la liberación de presos políticos.

"Viene por un lado a cumplimentar esta invitación con motivos de las relaciones entre Cuba y la Santa Sede (...) y a encontrarse con la Iglesia en Cuba, con los fieles, con los pastores", dijo Orlando Márquez, portavoz del Arzobispado de La Habana, en una conferencia previa a la visita de Mamberti.

El cardenal Jaime Ortega fue más lejos.

"Quiero que quede claro algo (...) se trata de una relación con la Iglesia de Cuba (...) Es algo que la Iglesia de Cuba pidió y que el gobierno de Cuba ha querido que se trate con la Iglesia", dijo Ortega tras reunirse con Castro en mayo.

Mamberti tiene previsto reunirse con el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

Presión externa. El reciente diálogo entre el Gobierno y la Iglesia surgió en medio de una ola de críticas de Estados Unidos y algunos países europeos, que arremetieron contra la isla por la muerte en febrero del disidente Orlando Zapata tras una huelga de hambre de 85 días para pedir mejores condiciones de detención.

La presión externa se agudizó con la huelga de hambre de más de 100 días del disidente Guillermo Fariñas, que pide la liberación de los presos enfermos.

"Me gustaría esperar a ver si pasa algo pero yo me mantengo escéptico", dijo el disidente, que afirma que sólo depondrá su huelga cuando sean liberados entre 10 y 12 de los reos más enfermos.

La visita de Mamberti se produce mientras la Unión Europea revisa la denominada "Posición Común" adoptada en 1996 para fomentar un proceso de transición política en la isla.

El ministro de Relaciones Exteriores Español, Miguel Ángel Moratinos, aplaudió el sábado la excarcelación del reo Ariel Sigler Amaya y los traslados de prisioneros.

Moratinos comentó en un comunicado que "se ha abierto un proceso positivo y esperanzador" en Cuba.

Paul Wander, un experto en política cubana del Diálogo Interamericano, en Washington, dijo a Reuters que la visita de Mamberti podría impulsar nuevas acciones por parte del Gobierno cubano en materia de derechos humanos.

"Una significativa liberación de prisioneros podría aminorar en algo el daño causado a la credibilidad internacional de Cuba por la muerte de Orlando Zapata Tamayo", dijo.

El gobierno cubano cataloga a los opositores como mercenarios al servicio de su enemigo Estados Unidos. Grupos de derechos humanos sostienen que unos 190 cubanos permanecen tras las rejas por motivos políticos.