Quito. Las cancilleres de Venezuela, Delcy Rodríguez, y de Colombia, María Angela Holguín, llevarán a consulta de los presidentes de ambos países los temas sensibles tratados hoy en Quito, Ecuador, sobre la crisis fronteriza que ha tensado las relaciones bilaterales.

El anuncio lo hizo el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, quien junto a su colega de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, acompañaron una reunión que mantuvieron las ministras de Relaciones Exteriores de Colombia y Venezuela, en la capital ecuatoriana.

La cita, que fue reservada, duró unas cuatro horas en el Palacio de Najas, sede de la Cancillería.

La misma se realizó por invitación de las presidencias pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en manos de Ecuador, y por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), liderada por Uruguay.  

En una declaración a la prensa local, Patiño, informó que las cancilleres trataron los "temas sensibles de su relación bilateral" y evaluó como positiva a la cita.

"Habiendo avanzado satisfactoriamente en el tratamiento de los mismos, lo llevarán a consulta de los presidentes para planificar una próxima reunión presidencial", indicó.

El jefe de la diplomacia ecuatoriana afirmó que "nuestro anhelo es que este inicio de las conversaciones pueda fructificar y alcanzar la realización de una próxima reunión presidencial" entre el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, y el venezolano, Nicolás Maduro.

Para ello, dijo, "las ministras de Colombia y Venezuela y los nosotros que las acompañamos seguiremos trabajando en los próximos días".

"Estamos muy contentos de que hoy (sábado) se haya producido esta reunión y de que los resultados sean esperanzadores para el futuro de los dos países hermanos", concluyó Patiño.

La crisis colombo-venezolana inició el pasado 19 de agosto cuando el presidente de Venezuela decidió cerrar parte de la frontera con Colombia ante un ataque de supuestos contrabandistas en la zona limítrofe que dejó heridos a tres militares y un civil de su país.

Dos días después, el mandatario decretó el estado de excepción en la zona de frontera, de 2.219 kilómetros que comparte con Colombia.

La situación derivó en la deportación de más de mil colombianos, mientras que cerca de 20.000 abandonaron voluntariamente el país por temor a correr el mismo destino, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.