Brasilia.  La candidata del Partido Verde (PV) para la presidencia de Brasil, Marina Silva, salió del grupo de los "excluidos entre los excluidos", como ella misma lo califica, para tratar de ocupar el cargo más poderoso del país, con el objetivo de "anticipar el futuro".

La senadora y ex ministra de Medioambiente del presidente Luiz Inácio Lula da Silva defiende el desarrollo sustentable, sin romper los pilares macroeconómicos responsables de la estabilidad de la economía brasileña.

Silva ocupa el tercer lugar en los sondeos de opinión, debajo del ex gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y de la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, y por lo tanto corre el riesgo de no disputar una eventual segunda vuelta.

Ante ese panorama, Silva ha pedido al electorado que vote por el "candidato de corazón" en la primera vuelta, en un intento por consolidarse como una tercera vía que evite la transformación de las elecciones de octubre en una especie de plebiscito a Lula, que escogió personalmente a Rousseff como eventual sucesora.

"Marina representa una cosa nueva, una campaña que no es puramente una visión de mejora económica contra otra", dijo a Reuters el diputado Fernando Gabeira, que conoció a su correligionaria en la década de 1980.

De discurso tranquilo y hábitos simples, Silva aún convive con las secuelas físicas de su dura trayectoria, en la cual contrajo enfermedades como hepatitis y contaminación por mercurio.

En 1997, durante una grave crisis en su salud, abrazó la fe evangélica.

Lectora incansable. Pese a su aparente fragilidad, la parlamentaria es considerada una persona que no para de trabajar y estudiar.

Uno de sus más cercanos asesores recordó, por ejemplo, que realizó una especialización en psicopedagogía en una universidad de Brasilia mientras encabezaba el Ministerio de Medioambiente.

Su dedicación al estudio contrasta con su tardío comienzo en la vida académica.

Nacida el 8 de febrero de 1958 en Acre, la candidata se fue a vivir a la capital de ese estado, Rio Branco, a los 16 años, y sólo entonces aprendió a leer y escribir.

En Rio Branco también consiguió su primer trabajo, como empleada doméstica. Diez años más tarde obtuvo su diploma de historiadora en la Universidad Federal de Acre.

"Ella lee mucho en casa y duerme menos de lo que necesitaría. Ella adora estudiar", comentó el asesor de la candidata.

"Es una persona serena, pero, como tiene mucha responsabilidad con lo que hace, exige mucho a los asesores", agregó.

Casada y madre de cuatro hijos, Silva ganó su primer cargo de elección pública en 1988, como concejal en Rio Branco, luego de no haber podido conseguirlo dos años antes.

Elegida por Lula como ministra del Medioambiente, abandonó voluntariamente el cargo en mayo del 2008 tras enfrentar varias disputas por tratar de impedir el avance de proyectos de infraestructura y agrícolas que pudieran perjudicar a la naturaleza.

Su candidatura ha recibido el respaldo de varios artistas y es seguida con interés desde otros países debido a la proyección que ganó la senadora en los últimos años.

Entre los homenajes internacionales que ha recibido destaca el premio "Champions of the Earth" de la ONU por su lucha por la preservación de la selva amazónica.