Brasilia. El candidato opositor para la presidencia de Brasil, José Serra, se ha presentado en público desde que era líder estudiantil hace casi medio siglo, pero en el primer debate televisado antes de las elecciones de octubre le será difícil recuperar el apoyo perdido en meses recientes.

El ex gobernador del estado de Sao Paulo, de 68 años, ha postulado a cargos de elección popular siete veces, tiene una educación enmarcada en la Liga Ivy y bastante experiencia administrativa.

Así y todo, en sólo seis meses pasó de liderar los sondeos de intención de voto en 20 puntos porcentuales a ser superado por la candidata oficialista, Dilma Rousseff, una tecnócrata que nunca antes ha postulado a cargos de elección popular.

En un debate en el canal de televisión Bandeirantes este jueves, Serra no sólo tratará de demostrar su experiencia, sino también de criticar el rol de Rousseff como ministra de Energía y después como jefa de Gabinete del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Sin embargo, los analistas afirman que será un delicado acto de equilibrio, dado que la gran mayoría de los electores están satisfechos con la economía y con el gobierno de Lula.

"Tiene que desafiarla sin parecer agresivo", dijo Valeriano Costa, profesor de política en la Universidad Estatal de Campinas, Unicamp.

Serra, que representa al opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ya tiene una imagen de arrogante, agregó Costa.

"Serra tiene más experiencia en debates, pero es difícil y tiene más presión para actuar", sostuvo el profesor.

En un país con baja penetración de medios escritos, la televisión es una herramienta de campaña particularmente importante, pese a que un importante partido de fútbol local podría reducir la audiencia del debate en Sao Paulo.

Mientras que sólo 7% de los votantes obtuvieron información de las elecciones a partir de la radio e internet, 12% lo hizo a través de periódicos y 65% por medio de la televisión, mostró un reciente sondeo de Datafolha.

Analistas afirman que los debates en grandes redes de televisión antes de las elecciones del 3 de octubre van a influenciar principalmente a líderes de opinión y a un mayor número de votantes no decididos que lo habitual.

Menor presión. Los sondeos de opinión han fluctuado considerablemente en las últimas semanas, en respuesta a campañas de anuncios por televisión.

El desafío de Rousseff será salir de la sombra de su mentor, Lula, y convencer a los electores que puede hacer las cosas por sí misma.

Consciente de que cuenta con menos experiencia que su rival, ha pasado la mayor parte de los últimos tres días ensayando para el debate.

Cuando le preguntaron si estaba nerviosa, dijo que los candidatos de la oposición necesitarían tomarse varios tranquilizantes.

La abanderada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) dijo que no tenía problemas con discutir temas de salud con Serra, un ex ministro de Salud, pero que también se concentrará en seguridad pública, un tema con el que luchó Serra cuando fue alcalde de Sao Paulo.

Pero Rousseff tiene una menor presión para ir a la ofensiva, dado que cuenta con una ventana de entre 5 y 10 puntos en algunos sondeos de intención de voto.

"Todo lo que Rousseff realmente tiene que hacer en este debate es actuar en forma conservadora y evitar grandes errores", dijo Chris Garman, analista para Latinoamérica de la consultoría EurasiaGroup.