Barranquilla. Cientos de globos multicolores y trozos de papel caen del techo de un amplio salón repleto de personas, mientras Juan Manuel Santos, del Partido de la U, levanta sus brazos junto a los de Germán Vargas, quien hasta hace dos semanas fue su rival en la carrera por la presidencia de Colombia.

Impulsado por el decisivo apoyo de otros partidos y desconfiado del favoritismo que le dan las encuestas para ganar la presidencia, el candidato oficialista del Partido de la U recorre las principales ciudades del país en búsqueda de los votos que le permitan conseguir un contundente triunfo en la segunda vuelta y un sólido mandato para gobernar.

Santos, ex ministro de Defensa del presidente Álvaro Uribe, enfrentará en una semana al candidato del Partido Verde y ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, a quien derrotó ampliamente en la primera vuelta al obtener 6,8 millones de votos frente a 3,1 millones de su rival.

Aunque los sondeos de intención de voto pronostican que el candidato del Partido de la U doblará en votación a su contendor, el político desconfía, después de que las encuestas se equivocaron para la primera vuelta para la que vaticinaron un cerrado duelo con Mockus.

"Yo les he dicho a todos los de mi campaña que hagamos de cuenta que vamos de segundos, que no nos olvidemos que las encuestas se equivocaron y que hay que trabajar mucho para meterle gol al abstencionismo el 20 de junio", dijo Santos.

"No nos podemos confiar ni podemos ser triunfalistas. Voy a recorrer el país, no vamos a descansar", aseguró el dirigente político de 58 años, casado y padre de tres hijos.

Santos busca una votación superior a la de la primera vuelta para conseguir un mandato sólido.

Con un mensaje de unidad nacional, Santos recibió este viernes en Barranquilla el apoyo de Vargas, ex candidato del Partido Cambio Radical, que alcanzó 1,4 millones de votos en la primera vuelta.

Previamente recibió el respaldo del Partido Conservador y aunque el Partido Liberal no lo apoyó, la mayoría de sus militantes se unieron a su campaña después de que las directivas de esa colectividad los dejaron en libertad para votar en segunda vuelta.

Mandato contundente. "Se necesita que la gente salga a votar para tener un mandato contundente", dijo el candidato en medio de los gritos de "presidente, presidente, presidente" de sus seguidores que vestían camisetas azules, rojas y blancas, que identifican a los diferentes partidos que lo apoyan.

A diferencia de Santos, Mockus cerró las puertas a alianzas con otros partidos, incluido el izquierdista Polo Democrático, con el argumento de que es necesario preservar la identidad política y los principios.

El candidato del Partido Verde, quien en la última semana lanzó fuertes ataques contra la campaña de Santos acusándola de fomentar la corrupción y usar atajos para alcanzar las metas, busca dar la sorpresa y vencer a su rival en la segunda vuelta con el respaldo de los abstencionistas.

Históricamente Colombia registra una abstención de más de 50%, por lo que el matemático y filósofo de origen lituano busca en esa franja conseguir los votos que le permitan ganar la presidencia.

Aunque Santos admite ser el heredero político de Uribe y ha prometido mantener la lucha contra la guerrilla izquierdista y el narcotráfico, su discurso de campaña tiene un marcado énfasis social en el que promete empleo, salud, educación y vivienda con el propósito de reducir la pobreza.

A diferencia de las anteriores campañas en las que Uribe ganó en la primera vuelta con la promesa de combatir y derrotar a las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN), las prioridades de los electores han cambiado.

La ofensiva militar de Uribe, apoyada por Estados Unidos, obligó a la guerrilla a replegarse a zonas selváticas y montañosas, mientras que los asesinatos, las masacres, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos a la infraestructura económica del país se redujeron.

La estrategia permitió aumentar la inversión extranjera y un buen desempeño de la economía que aún no es suficiente para reducir el desempleo de más de 12% y la pobreza en que vive casi la mitad de los 44 millones de colombianos.

Los electores también reclaman salud, educación, vivienda y un combate frontal contra la corrupción, en un país hastiado de los escándalos de malversación de los recursos públicos.

No caer en burocracia. Santos ha negado los señalamientos de corrupción de su contendor, quien logró un importante repunte en las encuestas y avanzar a la segunda vuelta con su discurso de honestidad, transparencia y eficiencia con el lema de "recursos públicos, recursos sagrados".

Pero en un país caracterizado por el clientelismo, los contendores políticos de Santos pronostican que su llamado a un gobierno de Unidad Nacional terminará convirtiéndose en una asignación milimétrica de cargos burocráticos y contratos a quienes los apoyaron, pero no en programas para enfrentar los principales problemas sociales.

Sin embargo, Santos respondió que los acuerdos con otros partidos no son burocráticos, como el que le dio Vargas, quien ante la multitud le pidió incorporar a su Gobierno algunas de sus propuestas de campaña.

"Nuestro programa de mejor es posible queda a su buena consideración", dijo Vargas al reclamar empleo, vivienda, salud, obras de infraestructura y una reforma a la justicia, antes de levantar sus brazos en señal de alianza y triunfo con el candidato oficialista.

"Claro que sí, mejor es posible y vamos a hacer posible ese objetivo. Nos enorgullece tenerlos a bordo de este gran proyecto", respondió Santos, antes de que sonaran los temas musicales que identifican su candidatura a través de la radio y la televisión.

El apoyo de Cambio Radical, de los conservadores, liberales e independientes despejan el camino para que Santos tenga una coalición que controlará 80% del Congreso, superior a la de Uribe en los ochos años de Gobierno y decisiva para aprobar importantes reformas.

Ahora busca una votación superior a la de la primera vuelta para conseguir un mandato sólido para según él, llevar al país al puerto de la prosperidad y el progreso.

"Voy a votar por Santos por su seriedad y responsabilidad, me sentiría tranquila con un presidente que va a mantener el rumbo de Uribe", dijo Ligia Castro, una pensionada de 57 años que pertenece al Partido Conservador.