Rio de Janeiro. Los dos candidatos presidenciales que pasaron a la segunda vuelta en Brasil realizaron el viernes sus más enérgicos llamados a votantes religiosos y agudizaron sus ataques mutuos, de cara al balotaje del 31 de octubre.

En su primera propaganda electoral por televisión desde que perdió la oportunidad de ganar en primera vuelta por algunos puntos porcentuales, Dilma Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), comenzó agradeciendo a Dios y mencionó en reiteradas oportunidades su fe y "respeto por la vida".

Su comité de campaña también se encargó de lidiar con rumores que circulan en internet sobre su postura respecto al aborto, que se cree que le costaron votos cruciales de cristianos evangélicos.

"En la segunda ronda, quiero tener una campaña que sea sobre todo en defensa de la vida", declaró Rousseff, ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que en el pasado ha respaldado más derechos pro aborto en el país católico romano más poblado del mundo.

Rousseff, de 62 años, dijo que ha sufrido una campaña "difamatoria" y señaló que quería concentrarse en comparar los ocho años del Gobierno de Lula con el anterior, liderado por el centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), en el que milita su rival, José Serra.

"Debatiremos con mucha claridad cuál de los dos modelos de gobierno es mejor para el futuro del país", sostuvo la candidata oficialista.

En la propaganda de Serra aparecieron varias mujeres embarazadas sosteniendo sus barrigas, mientras el ex ministro de Salud de 68 años afirmaba que siempre ha estado en contra del aborto, ilegal en la mayoría de los casos en Brasil.

Serra, que tiene una nueva oportunidad tras sobrevivir a la primera vuelta el domingo, dijo que "defenderá los valores de la familia brasileña: democracia, respeto por la vida y medioambiente".

Sondeos se estrechan. Ambos candidatos buscan los votos del casi 20% del electorado que optó por la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, una evangélica que fue ministra de medioambiente de Lula.

Rousseff, que se ha visto beneficiada por la popularidad de Lula y una pujante economía en su primera elección presidencial, podría haber alcanzado el 50% de los votos necesarios para ganar en primera ronda, de no haber sido por un escándalo de corrupción que involucró a una ex asesora y por los votantes que prefirieron a Silva a último momento.

Rousseff obtuvo 46,9% de los votos, Serra 32,6% y Silva 19,3%.

El PV anunciará en las próximas dos semanas a qué candidato va a apoyar en el balotaje del 31 de octubre.

La mayoría de los analistas dicen que Rousseff sigue siendo la favorita y que podría convertirse en la primera presidenta de Brasil. Pero se espera que la carrera se vuelva más reñida en nuevos sondeos de opinión, lo que inyectaría energía a un partido opositor que parecía casi derrotado.

Se espera que el izquierdista PT de Rousseff y su coalición aumenten los ataques contra ciertas decisiones tomadas por el PSDB cuando era gobierno en la década de 1990, cuando Brasil aún sufría de inestabilidad económica.

"Brasil no quiere volver al pasado", dice la propaganda de Rousseff que repasa los logros del gobierno de Lula, como los millones de brasileños que han salido de la pobreza extrema durante sus ocho años en el poder.

Serra buscaba minimizar las críticas al elogiar la contribución del predecesor de Lula, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien es ampliamente reconocido como responsable de haber allanado el camino para la bonanza económica de Brasil.