Santiago. La polémica fue el denominador común del paso por las urnas de los dos candidatos presidenciales de Chile: Sebastián Piñera, de derecha, y Alejandro Guillier, de centroizquierda, durante la segunda ronda electoral que se celebra este domingo en el país.

Piñera, quien votó pasadas las 9:30 horas locales (12:30 GMT) en la escuela República de Alemania de la comuna de Santiago Centro en la compañía de su esposa, se tomó unos cuantos minutos para emitir su voto mientras departía con los presentes y se tomaba fotografías.

Sin embargo, a la salida se encontró con pequeños disturbios entre gente que coreaba su nombre y otras personas que le manifestaban su disconformidad por su candidatura al palacio presidencial de La Moneda.

El aspirante de la coalición Chile Vamos, de derecha, protegido por enormes medidas de seguridad, salió rápidamente de la escuela y se metió en su coche sin hacer declaraciones, mientras los ánimos se iban calmando entre las personas que esperaban fuera.

De ahí puso rumbo a la comuna de Las Condes para acompañar a su esposa, Cecilia Morel, a que ejerciera su derecho a voto.

Allí habló en un punto de prensa, y dijo que hoy "no es el fin, sino el comienzo" de tiempos mejores para Chile.

"Después de esta elección podremos tener diferencias y es bueno que así sea, pero eso no nos convierte en enemigos. Seguiremos por el camino del progreso", afirmó.

Afirmó que Chile debe permanecer unido, una circunstancia que cuando se ha dado en el pasado ha traído al país "alegrías y triunfos".

"Cada vez que nos hemos dividido han llegado derrotas y dolores, pero cada vez que nos hemos unido vinieron alegras y triunfos. Unidos recuperamos nuestra democracia, reconstruimos el país después del desolador terremoto de 2010, encontramos sanos y salvos a nuestros 33 mineros, y unidos vamos a lograr que Chile derrote a la pobreza, el subdesarrollo y la oportunidad de una vida con dignidad y oportunidades", agregó.

Posteriormente, dijo a los medios locales que está seguro de que hoy se impondrá con una diferencia clara.

Por su parte, el candidato de centroizquierda, Alejandro Guillier, tampoco tuvo una jornada especialmente tranquila: antes de sufragar desayunó con su ex profesora en Antofagasta, una ciudad situada 1.300 kilómetros al norte de Santiago, en la que vota.

Sin embargo, a la salida del evento y antes de que se dirigiera a su colegio electoral, varias personas arrojaron huevos a su vehículo, aunque ninguno lo alcanzó, y el propio aspirante le quitó importancia al incidente.

"El pueblo chileno es cariñoso y en general es muy respetuoso. Son mínimos incidentes y, en todo caso, sin ninguna trascendencia, lo que demuestra que somos un país que valora a sus instituciones democráticas", destacó tras salir de depositar su voto en Liceo Domingo Herrera Rivera de Antofagasta, minutos después de las 10:00 hora local (13:00 GMT).

También mostró su confianza en ser el próximo presidente del país.

"Yo creo que vamos a ganar por una diferencia clara, estrecha pero clara. Estamos muy optimistas", señaló.

Asimismo, descartó que la campaña se hubiera crispado y polarizado en esta segunda ronda por las diferencias entre ambos candidatos.

"Yo no vi polarización. El viernes me dediqué a hacer compras y la gente es muy cariñosa, y el que no se adhiere incluso a veces te lo dice, pero aún así te pide que te saques una foto con él. Ese es el país que nosotros queremos. En pocos países en el mundo los candidatos pueden andar por la calle y ser respetados", concluyó Guillier antes de ir al aeropuerto para desplazarse a Santiago, donde esperará los resultados.

A media mañana, la segunda ronda de las elecciones presidenciales transcurría con absoluta normalidad.