San José. El exministro de centroizquierda Carlos Alvarado Quesada y el cantante evangélico Fabricio Alvarado Muñoz llegan empatados a la recta final de las presidenciales de Costa Rica, según un sondeo que mostró que los indecisos tendrán la última palabra en el balotaje del 1 de abril.

El exdiputado ultraconservador Alvarado Muñoz tuvo un respaldo del 43% mientras que el candidato del oficialismo, Alvarado Quesada, un 42%, según una encuesta publicada el jueves por la estatal Universidad de Costa Rica (UCR).

Un 15% de los costarricenses todavía estarían indecisos a 10 días de los comicios, según el estudio, realizado entre el 19 y 21 de marzo con 1.202 entrevistas telefónicas y con un margen de error del 2,8%.

Los resultados mantienen el empate técnico entre ambos aspirantes de un sondeo publicado a principios de marzo.

Sea cuál sea el ganador, el panorama será complicado para el próximo presidente de Costa Rica, que deberá entenderse con una fragmentada Asamblea Legislativa, de 57 diputados, donde los partidos de los aspirantes están lejos de contar con una mayoría para impulsar urgentes reformas económicas y políticas.

Un factor que podría ser decisivo es el impacto de las festividades de Semana Santa en la participación electoral el primer domingo de abril, ya que uno de cada cuatro costarricenses aprovechará para viajar, según la encuesta.

En los sondeos de la firma privada OPol Consultores, el predicador cristiano ha mantenido una sólida ventaja de dos dígitos respecto de su rival desde que se impuso en la primera vuelta de los comicios el 4 de febrero.

Alvarado Muñoz se ha visto impulsado por su oposición al matrimonio homosexual, la educación sexual en las escuelas o el aborto, pese a que no ha presentado propuestas concretas sobre cómo atajará el creciente déficit fiscal o un auge del crimen.

Mientras, Alvarado Quesada, escritor y excantante de rock de 38 años, es respaldado los que buscan mantener a Costa Rica como un oasis liberal en la conservadora Centroamérica, pese a los escándalos de corrupción que han salpicado al impopular gobierno del presidente Luis Guillermo Solís.

Sea cuál sea el ganador, el panorama será complicado para el próximo presidente de Costa Rica, que deberá entenderse con una fragmentada Asamblea Legislativa, de 57 diputados, donde los partidos de los aspirantes están lejos de contar con una mayoría para impulsar urgentes reformas económicas y políticas.