Ciudad de Guatemala. Centroamérica está luchando por contener la creciente violencia mientras poderosos cárteles mexicanos del narcotráfico, que enfrentan la persecución del gobierno en su país, se desplazan hacia el sur e intensifican sus actividades en la región.

Por años, Centroamérica ha sido ruta de tránsito para la cocaína de Sudamérica, pero analistas y funcionarios dicen que cárteles mexicanos están comprando tierra, guardando arsenales, depósitos de droga y contratando a pandilleros locales para vender estupefacientes.

La migración hacia el sur ocurre mientras el presidente de México, Felipe Calderón, insiste en su campaña militar contra los cárteles de la droga y la guerra entre traficantes por el territorio se vuelve más sanguinaria.

Más de 28.000 personas han muerto a causa de la violencia del narcotráfico en México desde finales del 2006, cuando asumió el poder Calderón.

Se cree que el negocio del narcotráfico le aporta unos US$40.000 millones al año a los cárteles mexicanos.

Un reporte divulgado en mayo por el Woodrow Wilson Center de Estados Unidos, y la Universidad de San Diego, mostró que los Zetas, un brutal grupo que se separó del cártel del Golfo, están reclutando miembros en Centroamérica y entrenándolos en una remota área en Guatemala cerca de la frontera con México.

El reporte dijo que el cártel de Sinaloa, otra importante banda del narcotráfico, está operando a lo largo de la costa del Pacífico guatemalteco y su frontera occidental con México, mientras los Zetas tienen sus bases a lo largo de la costa del Caribe en Honduras y Guatemala.

"Han subcontratado redes existentes que ya están involucradas en otros tipos de tráfico, como contrabando, DVDs y ropa pirata", dijo el editor del reporte, Eric Olson.

Buscan seguridad. Aunque los criminales locales han colaborado por mucho tiempo con los narcos mexicanos y colombianos, funcionarios centroamericanos y analistas dicen que en los últimos años los cárteles han establecido operaciones más permanentes.

El año pasado policías guatemaltecos hallaron máscaras de ski, granadas y rifles en un rancho donde dijeron que los Zetas entrenaban reclutas.

Autoridades creen que los narcos están comprando granjas en Guatemala y Honduras para usarlas como arsenales, depósitos y casas de seguridad.

Un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos dijo bajo condición de anonimato que la batalla entre los cárteles rivales de México, que se ha intensificado a medida que sus líderes son capturados o muertos, ha llevado a algunos a reubicar sus operaciones en Centroamérica.

Calderón ha desplegado decenas de miles de soldados y policías por todo México desde que lanzó su guerra contra el narcotráfico a finales del 2006 y funcionarios sugieren que Centroamérica es un refugio seguro para los cárteles.

"Creo que por la cantidad de Zetas que hay en Centroamérica han sido capaces de enviar refuerzos hacia el norte", dijo el funcionario estadounidense.

Otros especulan que los cárteles han expandido su alcance geográfico por la misma razón por la que lo haría una empresa multinacional: porque así pueden ganar más dinero.

Pandillas, un problema en sí mismo. El fenómeno está alimentando el derramamiento de sangre en Guatemala, Honduras y El Salvador, donde los gobiernos ya están luchando para contener a violentas pandillas como la "Mara 18" y la "Mara Salvatrucha".

La tasa de homicidio en esos tres países está entre las más altas del mundo, con 61 muertes por cada 100.000 habitantes en Honduras, 52 por 100.000 en El Salvador y 45 por 100.000 en Guatemala, contra una tasa de 12 por 100.000 en México y 5 por 100.000 en Estados Unidos, según Naciones Unidas.

La mayor incidencia de homicidios en esos países, según Naciones Unidas, ocurre en provincias rurales con puertos o cruces fronterizos de relevancia estratégica para los narcos.

"La cuenta de las muertes ha aumentado con el tiempo, mientras una porción mayor del tráfico de cocaína pasa a través de esa región", dijo un reporte de Naciones Unidas publicado este año.

Las maras tienen una larga historia de extorsiones a pequeños negocios y robos. Pero ahora parecen estar trabajando como soldados de a pie para los cárteles mexicanos.

La policía hondureña dijo que, en un atentado descubierto este año, los Zetas contrataron a pistoleros de la Mara 18 para matar al ministro de Seguridad hondureño Oscar Alvarez.

"Su presencia ha exacerbado la violencia y muerte por la disputa de las rutas del narcotráfico a través de los países centroamericanos y el Caribe", dijo Alfredo Landaverde, un ex asesor del Ministerio de Seguridad hondureño.

Luchar contra los cárteles podría ser difícil sin ayuda extranjera para los gobiernos centroamericanos, con escasos recursos. Estados Unidos ha comprometido US$1.400 millones a lo largo de tres años dentro de la Iniciativa Mérida, pero la mayor parte de los fondos está destinada a México.

"Los gobiernos de América Central no están preparados para enfrentarlo y requieren ayuda externa como lo que está recibiendo México", dijo Jorge Chabat, un experto en el tráfico de drogas en el centro de estudios mexicano CIDE.