Washington. El presidente estadounidense y el vicepresidente chino se verán el martes en una reunión que podría impulsar la reputación internacional de Xi Jinping mientras pone a prueba la capacidad de Barack Obama para equilibrar la diplomacia entre ambos países con las presiones de un año electoral.

En el que es su paso más importante en la escena mundial en un momento de rivalidad militar y económica creciente entre los dos países, Xi tendrá que demostrar que es capaz de dirigir la decisiva relación de su país con Washington.

Las autoridades chinas han coreografiado cuidadosamente la visita como un rito de iniciación para la transición al poder. Se espera que se convierta en líder del Partido Comunista este mismo año y que asuma la presidencia del país en marzo de 2013.

Aunque Obama lo recibirá en el Salón Oval - un honor reservado para los aliados más próximos -, el presidente estadounidense tendrá que caminar con cuidado en su primer encuentro.

Al igual que Obama, Xi no querrá parecer un pusilánime ante las presiones estadounidenses en derechos humanos, desequilibrios comerciales, la violencia en Siria y otras cuestiones. Tiene que satisfacer a un poderoso aparato del partido y un fuerte sentimiento nacionalista en casa.

Tendrá que recordar la importancia de un buen inicio con el heredero chino, pero también la necesidad política de ser firme con Pekín a pocos meses de aspirar a la reelección. Los aspirantes republicanos lo han acusad o de dejarse intimidar por China en cuestiones comerciales y de divisas.

Xi, de 58 años, llegó el lunes a Washington y cenó con veteranos de la política exterior estadounidense, como los ex asesores de seguridad nacional Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, y la ex secretaria de Estado Madeleine Albright.

Es el más alto cargo chino que visita la Casa Blanca desde que Obama lanzara un nuevo "eje" estadounidense hacia Asia en noviembre para intentar contrarrestar la creciente influencia de China en la región.

Al igual que Obama, Xi no querrá parecer un pusilánime ante las presiones estadounidenses en derechos humanos, desequilibrios comerciales, la violencia en Siria y otras cuestiones. Tiene que satisfacer a un poderoso aparato del partido y un fuerte sentimiento nacionalista en casa.

"En general, los intereses comunes de los dos países superan sus disputas, y la cooperación es la cuestión dominante en las relaciones", dijo el martes el principal diario chino, el Diario del Pueblo.

"Las diferencias y las disputas no deberían convertirse en un impedimento para el crecimiento de las relaciones chino-estadounidenses. Solo afrontando estas diferencias y disputas de manera más cándida y gestionándolas correctamente podremos aumentar constantemente el nivel de cooperación".