San José. El exministro oficialista Carlos Alvarado Quesada ganó este domingo el balotaje presidencial de Costa Rica de forma contundente, y mantendrá a la centroizquierda en el poder con la promesa de unir a un país que quedó polarizado por las posturas sobre el matrimonio igualitario.

Alvarado Quesada, que busca impulsar una agenda progresista, obtenía casi un 61% de los votos, según cifras parciales con más del 95% escrutado. Su rival, el exdiputado evangélico Fabricio Alvarado Muñoz, lograba poco más del 39% del respaldo. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunciará este martes los resultados definitivos.

El debate religioso y las posiciones sobre el matrimonio igualitario acapararon la campaña electoral, eclipsando la discusión sobre el creciente déficit fiscal, la criminalidad récord y la persistente pobreza en el país centroamericano.

Aunque la campaña de Alvarado Quesada se vio afectada por los casos de corrupción y fracasos económicos del gobierno de Luis Guillermo Solís -donde ocupó las carteras de Trabajo y de Desarrollo Social- logró aglutinar a sectores progresistas del país que reaccionaron a promesas ultraconservadoras de su rival.

 

"Mi deber será unir a esta república para sacarla adelante", dijo ante una muchedumbre que ondeaba banderas amarillas y rojas del Partido Acción Ciudadana (PAC).

"Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa (...) Mi compromiso es llevar un gobierno para todas y para todos, para toda la ciudadanía, en igualdad y en libertad", agregó tras felicitar a Alvarado Muñoz por ofrecerle su mano para trabajar juntos por el pequeño país centroamericano.

Cuando asuma en mayo por un periodo de cuatro años, el periodista, novelista y politólogo de 38 años se convertirá en el presidente más joven en la historia reciente de Costa Rica, la democracia más antigua del continente.

En su primer discurso tras conocerse los resultados oficiales, Alvarado Quesada dijo que trabajaría por reducir el déficit fiscal y la pobreza y pondría énfasis en descarbonizar la economía para combatir el cambio climático.

Sin embargo, para impulsar su agenda deberá entenderse con una fragmentada Asamblea Legislativa, donde su partido es la tercera fuerza política -detrás del Partido Liberación Nacional (PLN) y Restauración Nacional (PRN) de su contrincante- y está muy lejos de la mayoría

Mano tendida. Alvarado Muñoz, exreportero de televisión de 43 años, fue el candidato revelación en la primera vuelta de febrero con su promesa de sacar a Costa Rica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ordenó legalizar el matrimonio igualitario en un país de mayoría conservadora.

Sin embargo, no pudo replicar su sorprendente victoria en el balotaje de este domingo, aunque su partido logró colarse como la segunda fuerza en el Congreso pasando de uno a 14 diputados.

 

"No ganamos las elecciones, pero podemos enfrentar este resultado con la frente en alto", dijo Alvarado Muñoz ante sus simpatizantes después de aceptar la derrota. "Felicito a don Carlos Alvarado (...), le dije que puede contar con nosotros para hacer caminar las cosas que están estancadas en este país".

Tras conocer el boletín con los resultados oficiales los seguidores de Alvarado Muñoz se abrazaron y lloraron resignados. Algunos se arrodillaron y oraron con los ojos cerrados, en shock por el resultado que encuestas auguraban cerrado.

A pesar de los festivos por Semana Santa, la participación estuvo ligeramente por encima del 65% de la primera vuelta.

Desde México, el presidente Enrique Peña Nieto felicitó a Alvarado Quesada y a todos los costarricenses por la madurez democrática mostrada este domingo.

"Con el nuevo gobierno de @CarlosAlvQ (Carlos Alvarado), México continuará estrechando los lazos de amistad y cooperación que nos unen con #CostaRica, en el marco de nuestro Acuerdo de Asociación Estratégica", escribió Peña Nieto en Twitter.

Aunque el candidato evangélico, que se proclamó contrario al matrimonio del mismo sexo, acabó perdiendo la contienda, su auge fue una muestra más de la creciente influencia en América de las iglesias protestantes, que vienen ganando terreno a costa del catolicismo.