El Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) denunció una serie de irregularidades en las elecciones realizadas en Haití, entre las que se cuenta una contabilización errónea de los votos.

El codirector y coautor del informe evacuado por el institución estadounidense, Mark Weisbrot, dijo que “la cantidad de votos no contabilizados o contabilizados erróneamente en esta elección es enorme – mucho mayor a la cantidad señalada por la Organización de Estados Americanos (OEA) o por la Comisión Electoral Provisional (CEP)”.

Añadió que “no sé como un observador profesional podría legítimamente certificar el resultado de esta elección”.

El informe señala en 1.326 cabinas de votación (11,9% del total), las actas de votación nunca fueron recibidas por la CEP o fueron descalificadas del conteo debido a irregularidades. Ello corresponde a
aproximadamente 156.000 votos (12,7% del voto total), que no fueron contabilizados o incluidos en los resultados publicados por la CEP y reportados por la prensa el 7 de diciembre, 2010.

Para el CEPR ello es una inmensa cantidad de votos no contabilizados, lo que cobra especial relevancia en una elección estrecha en la que la diferencia entre los votos obtenidos por los candidatos en segundo y tercer lugar fue tan sólo 0,6% de los sufragios.

Según la entidad, una gran cantidad de actas adicionales presentan un número suficiente de irregularidades como para ser descalificadas.

De hecho, en 8,4% de las actas—o más de 13% del voto—se observan totales de votos para los candidatos principales que, normalmente, se esperaría que ocurrirían al azar en menos de 1% de los casos.

Además, la tasa de participación ciudadana también fue extremadamente baja con sólo 22,9% de los votantes registrados participando en las elecciones. En comparación, las elecciones presidenciales de 2006 tuvieron una tasa de participación de 59,25%.

El informe también destaca que las fallas más serias del proceso electoral ocurrieron antes del día de las elecciones, con la exclusión de más de una docena de partidos políticos (incluyendo el partido más popular), y el “gigantesco labor” de intentar registrar cientos de miles de personas desplazadas por el terremoto.